sábado, 20 de diciembre de 2025

𝘾𝙤𝙣𝙫𝙚𝙧𝙩𝙞𝙧 𝙚𝙡 𝙑𝙚𝙣𝙚𝙣𝙤 𝙚𝙣 𝙈𝙚𝙙𝙞𝙘𝙞𝙣𝙖


En la vida, a veces suceden cosas que parecen "veneno": un fracaso, una enfermedad, una pérdida dolorosa.
Pero el budismo de Soka Gakkai tiene un principio poderoso llamado "Convertir el veneno en medicina".
No se trata solo de resignarse o "superar" el problema. Se trata de usar esa experiencia negativa como ingrediente para crear un valor positivo aún mayor que antes.
Gracias a esa dificultad, te vuelves más fuerte, más sabio y más compasivo. Lo que parecía tu fin se convierte en el comienzo de tu mejor versión. ¡No temas al veneno, transfórmalo!



miércoles, 17 de diciembre de 2025

𝗟𝗮 𝗣𝗿𝗼𝗺𝗲𝘀𝗮 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗡𝗮𝘁𝘂𝗿𝗮𝗹𝗲𝘇𝗮 (𝗘𝗹 𝗜𝗻𝘃𝗶𝗲𝗿𝗻𝗼 𝘀𝗲 𝗰𝗼𝗻𝘃𝗶𝗲𝗿𝘁𝗲 𝗲𝗻 𝗣𝗿𝗶𝗺𝗮𝘃𝗲𝗿𝗮)

Cuando estamos en medio de una crisis, sentimos que el dolor durará para siempre. Vemos todo gris y frío.


Pero el budismo nos recuerda una ley natural ineludible: El invierno siempre se convierte en primavera.

Nichiren Daishonin escribió estas palabras para alentar a una madre que había perdido la esperanza. Nos enseña que las dificultades presentes (el invierno) no son un final, sino una preparación necesaria para un crecimiento explosivo (la primavera).

No te rindas ahora. Cuanto más frío es el invierno, más hermosa será la primavera que estás a punto de crear con tu práctica. ¡Tu florecimiento es inevitable!





lunes, 15 de diciembre de 2025

𝗟𝗮 𝗠𝗶𝘀𝗶𝗼́𝗻 𝗱𝗲𝗹 𝗜𝗻𝗱𝗶𝘃𝗶𝗱𝘂𝗼

A veces pensamos: "Soy solo una persona, ¿qué puedo hacer yo ante problemas tan grandes?".

La tesis central del Rissho Ankoku Ron es empoderante: El destino de una nación no depende solo de sus políticos, sino de la filosofía vital de sus ciudadanos comunes.
Daisaku Ikeda lo resume en su famosa frase: "Una gran revolución humana en un solo individuo ayudará a lograr un cambio en el destino de una nación y, más aún, permitirá un cambio en el destino de toda la humanidad".
"Asegurar la paz" (Ankoku) es la batalla contra nuestra propia indiferencia y egoísmo. Cuando tú decides vencer tus debilidades y brillar, estás "asegurando" un pedazo de tierra a tu alrededor.
Tú eres el protagonista de este cambio. ¡Empieza donde estás! ✨







viernes, 5 de diciembre de 2025

𝗘𝗹 𝗗𝗶𝗮́𝗹𝗼𝗴𝗼 𝗲𝘀 𝗲𝗹 𝗖𝗮𝗺𝗶𝗻𝗼

 ¿Sabías que el Rissho Ankoku Ron no es un monólogo? ¡Es un diálogo! 🎭


Está escrito como una conversación entre un anfitrión (que representa la sabiduría budista) y un huésped (que representa a la sociedad confundida).

Para el nuevo milenio, Daisaku Ikeda resalta que esta estructura no es casualidad. Nos enseña que la única forma de transformar una sociedad dividida es a través del diálogo paciente y valiente.

El anfitrión no impone; escucha, alivia los temores del huésped y comparte la verdad con misericordia. Hoy, más que nunca, el "Rissho Ankoku" se practica en nuestras conversaciones diarias: Cada vez que dialogas con un amigo para darle esperanza, estás haciendo Rissho Ankoku. Estás disipando la oscuridad en su vida y, por ende, en la sociedad.

¡No subestimes el poder de una sola conversación!

                


jueves, 4 de diciembre de 2025

𝗘𝗹 𝗩𝗲𝗿𝗱𝗮𝗱𝗲𝗿𝗼 𝗦𝗶𝗴𝗻𝗶𝗳𝗶𝗰𝗮𝗱𝗼 𝗱𝗲 𝗹𝗮 "𝗣𝗮𝘇" - Parte 1

 En el año 1260, Nichiren Daishonin escribió su tratado más famoso: el Rissho Ankoku Ron. ¿Qué nos dice este texto milenario a nosotros en pleno siglo XXI?

Daisaku Ikeda nos da la clave moderna: "Rissho" significa "establecer la enseñanza correcta". "Ankoku" significa "asegurar la paz de la tierra".

El mensaje revolucionario es que el orden de los factores sí altera el producto. No podemos tener una sociedad segura y pacífica (Ankoku) si primero no establecemos en el corazón de las personas una filosofía sólida que respete la dignidad de la vida (Rissho).

La inseguridad, la violencia y las crisis que vemos fuera son, en realidad, el reflejo de los "tres venenos" (avaricia, ira y estupidez) que dominan el corazón humano.

Por lo tanto, "establecer la enseñanza correcta" hoy significa establecer el principio de la dignidad humana como el pilar que mueve a la sociedad.

¡Tu revolución interna es el primer paso para la paz mundial! 🌍

                 


miércoles, 3 de diciembre de 2025

𝗦𝗵𝗮𝗸𝘂𝗯𝘂𝗸𝘂 (𝗣𝗿𝗮́𝗰𝘁𝗶𝗰𝗮 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗹𝗼𝘀 𝗱𝗲𝗺𝗮́𝘀)

En el budismo de Nichiren, la práctica tiene dos carriles: la práctica para uno mismo (Gongyo y Daimoku) y la práctica para los demás. No podemos alcanzar una felicidad completa y duradera si ignoramos el sufrimiento de quienes nos rodean

A la acción de propagar el budismo la llamamos "Shakubuku".

No se trata de convencer o imponer. Se trata de esforzarnos con auténtica misericordia por la felicidad de los demásEs el acto noble de compartir esta filosofía con amigos y ayudarlos a que ellos también puedan experimentar su propio potencial ilimitado.

Cuando enciendes una lámpara para otro, tu propio camino también se ilumina.

                    


𝗕𝘂𝗱𝗲𝗶𝗱𝗮𝗱 𝗲𝗻 𝗹𝗮 𝘃𝗶𝗱𝗮 𝗱𝗶𝗮𝗿𝗶𝗮

Muchos imaginan la iluminación como un estado alejado del mundo, meditando en una montaña silenciosa. Pero el budismo de Nichiren es exactamente lo opuesto: es para la vida real.

El verdadero objetivo es capacitar a la gente para vivir en el mundo real, enfrentar los problemas y fortalecerse para cambiar sus vidas y mejorar la sociedad.
Los practicantes utilizamos la fe para enfrentar sinceramente los desafíos diarios, en el trabajo, la familia, las relaciones, y triunfar sobre ellos. Manifestamos nuestra budeidad (sabiduría, coraje y misericordia) justo aquí, en medio del ruido y las dificultades, no escapando de ellas.
¡Tu vida diaria es tu escenario de entrenamiento budista!




sábado, 29 de noviembre de 2025

𝗖𝗮𝘂𝘀𝗮 𝘆 𝗘𝗳𝗲𝗰𝘁𝗼 (𝗟𝗮 𝗟𝗲𝘆 𝗠𝗶́𝘀𝘁𝗶𝗰𝗮)

A menudo pensamos que el destino es algo que nos "sucede". Pero el budismo enseña la estricta ley de causa y efecto. Cada pensamiento, palabra y acción es una causa que generará un efecto futuro.


La Ley Mística (Nam-myoho-renge-kyo) es la simultaneidad de la Causa y el Efecto. ¿Qué significa esto para ti?

Significa que el momento presente es crucial. Al orar al Gohonzon — que es la mejor causa posible — estamos determinando en ese mismo instante los mejores resultados futuros por los que oramos. No tenemos que esperar a otra vida; podemos cambiar el rumbo de nuestro destino ahora mismo.

¡Planta hoy la mejor causa para tu vida!


                         


jueves, 27 de noviembre de 2025

𝗟𝗼𝘀 𝟯 𝗽𝗶𝗹𝗮𝗿𝗲𝘀 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝘂𝗻𝗮 𝘃𝗶𝗱𝗮 𝗶𝗻𝗾𝘂𝗲𝗯𝗿𝗮𝗻𝘁𝗮𝗯𝗹𝗲

Para construir una vida sólida, que no se derrumbe ante la primera tormenta, necesitamos una base firme. En el budismo de Nichiren, esta base tiene tres patas fundamentales:

1️⃣ La Fe: Es creer firmemente en tu propio potencial ilimitado y en el Gohonzon como el espejo que lo refleja. Es la chispa inicial.
2️⃣ La Práctica: Es la acción concreta. No basta con creer; hay que "hacer". Esto incluye tu Gongyo diario (práctica para uno mismo) y el compartir esta esperanza con otros (práctica para los demás).
3️⃣ El Estudio: Es leer las enseñanzas para fundamentar nuestra fe. El estudio nos da la sabiduría para entender por qué practicamos y nos motiva a seguir adelante cuando surgen dudas.
Sin práctica, la fe se debilita. Sin estudio, la práctica se vuelve ciega. ¡Necesitamos los tres para avanzar!
¿Cuál de estos tres pilares sientes que necesitas fortalecer hoy? 👇


miércoles, 26 de noviembre de 2025

¿Qué ves realmente cuando te miras, frente a tu espejo?

A veces nos miramos al espejo y solo vemos nuestras imperfecciones o preocupaciones. Pero el budismo te ofrece un espejo diferente: el Gohonzon.

Este objeto de veneración no es para adorar algo fuera de ti, sino que funciona como un espejo claro que refleja tu propia vida. Su efecto es doble y poderoso:
Refleja tu potencial ilimitado: Te ayuda a despertar y ver la riqueza espiritual inherente que ya posees, tu estado de Budeidad. ¡Te muestra la versión más fuerte y sabia de ti mismo!
Te guía en la introspección: Al orar frente a él, puedes enfrentar la realidad de tu vida "momento a momento" con honestidad, transformando lo que necesites cambiar desde tu interior.
No es magia, es la herramienta para manifestar tu mejor versión.
¿Te animas a mirarte en el espejo de tu propio potencial? ✨


martes, 25 de noviembre de 2025

Tu poder es más grande que tus problemas 💪



A veces sentimos que los desafíos de la vida son demasiado grandes y nos abruman. Pero el budismo te recuerda algo fundamental: el potencial que llevas dentro es aún mayor.


"El objetivo del budismo es que cada persona desarrolle su ilimitado potencial, valorando al máximo su propia vida".

No practicamos para que los problemas desaparezcan mágicamente. Practicamos para extraer de nuestro interior el poder de sobreponernos a los "inevitables desafíos de la vida".

La vida es un "intenso combate entre avanzar y retroceder, entre la felicidad y la desdicha". Cada vez que decides enfrentar una dificultad entonando Nam-myoho-renge-kyo en lugar de rendirte, estás eligiendo avanzar.

Estás activando el proceso para transformar "el temor en coraje, las dudas en sabiduría y el egoísmo en misericordia"

                                   

lunes, 24 de noviembre de 2025

¿Qué significa Nam-myoho-renge-kyo?


 ¿Qué significa Nam-myoho-renge-kyo?


Cuando escuchas esta frase por primera vez, puede sonar extraña. Pero su significado contiene la clave para transformar tu vida.

Nichiren Daishonin no inventó esta frase al azar; identificó que Nam-myoho-renge-kyo es el nombre de la Ley universal o esencia que subyace en la vida y en todo el universo. Es también el título del Sutra del Loto, la enseñanza que revela que todos poseemos un potencial ilimitado.


Al invocarlo, no le estás rezando a una entidad externa para que te salve. Estás realizando una acción para armonizar tu propia vida con ese ritmo fundamental del universo.

Es como sintonizar la frecuencia correcta donde tu sabiduría, coraje y misericordia (tu Budeidad) pueden manifestarse libremente para enfrentar cualquier desafío. ¡Es el sonido de tu propia vida despertando!
                                   

domingo, 23 de noviembre de 2025

 A veces miramos las noticias y nos sentimos pequeños ante los problemas del mundo. Pero el budismo nos enseña una verdad poderosa: todo comienza con un cambio interno.


“Un cambio interno positivo, en tan solo una persona, es la esencial vuelta de tuerca en el proceso de hacer a la raza humana más fuerte y sabia”.

A este proceso lo llamamos Revolución Humana. No es una batalla con armas, es una lucha pacífica contra nuestras propias debilidades para transformar el destino de nuestra vida y, por consecuencia, el de nuestra sociedad.

¡Tu cambio importa! 🌸

domingo, 24 de abril de 2016

EXISTENCIA


No es que el budismo niegue la teoría de un Dios-Creador, pero considera la hipótesis no sólo innecesaria, sino también incompatible con los hechos conocidos. Si para poder existir el mundo debió haber tenido un creador que lo antecediera, ¿cómo es que este mismo creador llegó a existir, y por medio de qué leyes estaba gobernada su naturaleza? Si tal ser fue capaz de existir sin un creador, la única razón para asumir su propia existencia es removida, porque el mundo mismo puede igualmente existir sin una causa que le anteceda. ¿Pudiera decirse entonces que el universo y el proceso de vida tuvieron algún comienzo, o estamos obligados a pensar en términos de comienzos sólo debido a las limitaciones de nuestra propia mente?
Un comienzo es un evento que tiene que suceder en un punto específico del espacio y del tiempo. No puede ocurrir en el vacío sin tiempo porque las tres condiciones del tiempo -pasado, presente y futuro- que son necesarias para que suceda cualquier evento, no pueden darse en un estado sin tiempo. Para que cualquier evento suceda, debe existir el tiempo antes de que suceda (pasado); el tiempo en que sucede (presente) y el tiempo después de que sucede (futuro). Pero el tiempo es todo él un concepto relativo: deben existir eventos sucediéndose para hacer posible que el tiempo exista, y es sólo a través de ciertos eventos sucediéndose regularmente, tales como la rotación diaria de la tierra y los cambios de estaciones, como el tiempo puede ser conocido y medido.
El acontecer de eventos necesita de la existencia de cosas. Por cosas queremos decir objetos que ocupan espacio y que por sus movimientos entre sí marcan no sólo divisiones en el tiempo, sino también áreas medibles en el espacio. Espacio y tiempo son entonces una unidad; un todo cualitativo con partes cuantitativas o relaciones. Podemos considerarlas por separado, pero no podemos adelantar ninguna declaración sobre una que no involucre en cierta manera a la otra. En una pincelada ésta es la base de la teoría de la relatividad. El conocimiento del espacio y del tiempo depende de la conciencia y de la posición sin ningún punto fijo de observación. El movimiento espacial y temporal es común tanto al observador como al objeto observado, de tal manera que lo que puede ser conocido no es una "cosa" sino simplemente una relación.
Cuando esto es comprendido se desprende que nunca pudo haber existido un comienzo –un origen que surge de la nada– del universo o del proceso de vida. Es cierto que el universo como lo conocemos se desarrolló de la materia dispersa de un universo previo, y cuando desaparezca, sus restos, a la manera de fuerzas activas, darán nacimiento, después de un tiempo, a otro universo en exactamente la misma forma. El proceso es cíclico y continuo. El complejo espacio-tiempo es curvo, y en una construcción curva de interrelaciones no puede haber un punto de origen o salida, de tal manera que en estas series de causas relacionadas es inútil buscar una Causa Primera. Tenemos la tendencia a buscar primeras causas y las pensamos necesarias sólo porque nuestras mentes están condicionadas a la relatividad temporal y espacial; la mente, por su propia naturaleza, debe operar dentro del mecanismo del cual es ella misma una parte; sólo puede tratar con relaciones. Esta es la razón por la que se dice en textos buddhistas –"no es posible descubrir el origen de los fenómenos, y no se puede encontrar el origen de los seres obstruídos por la ignorancia y entrampados por el deseo ".
De la misma forma que un universo da origen a otro a través de la energía residual que continuamente se renueva a sí misma –eso es, por medio del principio de la indestructibilidad de la materia– en esta misma forma la vida de un ser da origen a otro ser que no es el mismo en identidad y que no implica un ser inmutable, permanente. Aquello que los une es llamado en el buddhismo "kamma", o actividad volitiva; la continuación del proceso causal es llamada "samsara", o los ciclos del renacimiento; la actualidad del renacimiento y de la existencia sin ningún principio permanente de identidad o ser es llamada "anatta".
Cuando se dice que los ciclos del mundo o períodos del mundo, conocidos en el buddhismo como kappas, son de una duración inmensurable, debe ser recordado que todos los conceptos de tiempo son relativos; los medimos desde nuestra propia posición. En un contexto espacial inmensurablemente más vasto, el contexto del tiempo se alarga correpondientemente, de tal manera que eventos que cubren millones de años con nuestros cálculos, pueden ser medibles en términos de segundos. El cerebro puede enredarse con el concepto de infinitas construcciones espaciales-temporales que encajan o se impregnan entre sí interminablemente en todas direcciones, pero no está totalmente fuera de las posibilidades de la imaginación humana. Aparece con bastante frecuencia en el pensamiento buddhista; hay un número infinito (expresado convencionalmente como "diez mil", o "incalculable") de universos y treinta y un planos de existencia que tienen amplias diferencias en la medida del tiempo.
Lo que es impensable es un estado no-causal donde ni el espacio, ni el tiempo ni los eventos tienen existencia alguna. Esto tiene que ser comprendido por medio de la percepción directa, lo que significa deshacerse de las cadenas de la relatividad y de sus conceptos y procesos, y contactar dentro de uno mismo el "asankhata" o elemento incondicionado. La mente pensante, racional y discursiva, al agotar su exploración de los fenómenos y descubrir que todos ellos son impermanentes y carentes de realidad esencial, debe trascender este mecanismo, parar los impulsos generativos, y así producir la liberación final de todos los procesos. Esta liberación final es llamada Nibbana.


Viajera....

la mente ordinaria es el camino, cada momento de la mente es el camino. 

miércoles, 16 de septiembre de 2015

NUESTRO ESPEJO

El Gohonzon, que funciona como un espejo, tiene un efecto doble: Refleja y ayuda a las personas a despertar la riqueza espiritual ilimitada e inherente a la vida, y ayuda a practicar la introspección para enfrentar la realidad de la vida, momento a momento.

viernes, 28 de agosto de 2015

EL CONCEPTO BUDISTA DE LEY

Shakyamuni, ya cercano a la muerte, dejó instrucciones a sus discípulos en las que establecía que, en vez de confiar en alguna persona en particular como mentor, debían considerar a la Ley como el único maestro. La palabra "ley" posee un amplio significado en el Budismo. Es el equivalente castellano del término sánscrito dharma, que se refiere a

las enseñanzas del Buda y, también, a la verdad que subyace en todos los fenómenos.Shakyamuni, ya cercano a la muerte, dejó instrucciones a sus discípulos en las que establecía que, en vez de confiar en alguna persona en particular como mentor, debían considerar a la Ley como el único maestro. La palabra "ley" posee un amplio significado en el Budismo. Es el equivalente castellano del término sánscrito dharma, que se refiere a

El concepto de "ley", tal como se usa en la vida cotidiana, implica las reglas establecidas para proteger al individuo y sostener las instituciones de un grupo o una nación. La idea europea de una "ley natural", no obstante, se basa en la aceptación de una ley más elevada, concebida por Dios, que se manifiesta en la naturaleza y en la sociedad.
La Ley, tal como enseña el Budismo, no ha sido establecida por ningún "ser" especifico. La Ley budista ha existido de manera inherente en el corazón del universo. Es la causa y el sostén de todo lo que existe. En esta concepción, se puede ver por qué la idea Budista de ley también incluye las enseñanzas expuestas por el Buda; el Buda no creó ni estableció ninguna ley, sino que esclareció la que rige originalmente el universo. Por lo tanto, las enseñanzas expuestas por el Buda pueden ser definida como "ley".

En ese sentido, se trata más de la idea de verdad dentro del ámbito de las ciencias naturales que de las llamadas leyes jurídicas. Encarar la Ley budista desde esa perspectiva nos permite comprender que las normas o reglas de la vida cotidiana, para actuar en armonía, deben coinsidir con las verdades contenidas en la naturaleza esencial de los seres humanos y de todos los fenómenos. Las leyes de la política, del derecho y de las ciencias sociales no deberían ser establecidas de modo arbitrario por ninguna persona o autoridad, sino de acuerdo con el discernimiento que ahonda en la verdad subyacente en la vida humana.


Existen muchas verdades, que abarcan desde lo específico o fenoménico hasta lo universal y esencial. En las más recónditas profundidades de la vida, la verdad fundamental que sustenta todos los fenómenos y leyes universales es laLey Mística indicada en el SUTRA DE LOTO, y un Buda es alguien que está iluminado respecto de ella.

jueves, 20 de agosto de 2015

NICHIREN

NichirenNichiren
Los miembros de la SGI siguen las enseñanzas de Nichiren, monje budista japonés del siglo XIII. Nichiren, hijo de un pescador, nació en 1222, en una época de inestabilidad social, afectada por numerosos desastres naturales. La gente común, en especial, padecía enormes sufrimientos. Nichiren quiso indagar por qué las enseñanzas del budismo habían perdido su capacidad de permitir a las personas vivir una vida feliz y llena de fortaleza. Sus estudios intensivos de los sutras budistas lo llevaron a la conclusión de que el Sutra del loto contenía la esencia de la iluminación del Buda y de que en ese sutra se encontraba la clave para transformar el sufrimiento del pueblo y propiciar el florecimiento de la sociedad. 
El Sutra del loto afirma que todas las personas, más allá de su género, capacidad o posición social, poseen de manera inherente las cualidades de un buda, y son, por lo tanto, igualmente dignas del mayor de los respetos. 
Basándose en su estudio del Sutra del loto, Nichiren estableció la entonación de Nam-myoho-renge-kyo como la práctica universal que permite a las personas manifestar la naturaleza de Buda inherente en su propia vida y obtener la fuerza y la sabiduría para desafiar y superar cualquier circunstancia adversa. Nichiren consideró el Sutra del loto el vehículo para el empoderamiento de las personas, al enfatizar que todos pueden lograr la iluminación y disfrutar de felicidad en este mundo. Él entonó por primera vez Nam-myoho-renge-kyo el 28 de abril de 1253 y posteriormente, inscribió el mandala delGohonzon (el objeto de devoción para que las personas perciban el estado de Buda de manera gráfica).

Persecución 

Árbol milenario del templo Seicho-ji, donde estudió NichirenÁrbol milenario del templo Seicho-ji, donde estudió Nichiren
Nichiren criticó las escuelas budistas que dependían del patrocinio gubernamental y servían a los intereses de los poderosos, mientras alentaban la pasividad y el sufrimiento de las masas. Amonestó a las autoridades feudales e insistió en que los dirigentes se hicieran responsables del padecimiento de la población y actuaran para remediarlo. Su postura de que el estado existía para el bien del pueblo fue revolucionaria en su época. 
En 1260, tras una serie de desastres naturales devastadores, Nichiren escribió su tratado más conocido, el “Rissho ankoku ron” (Sobre el establecimiento de la enseñanza correcta para asegurar la paz en la tierra). Él lo presentó a las máximas autoridades políticas del Japón y las exhortó a organizar un debate público con los representantes de otras escuelas budistas. El llamado a un debate público –que Nichiren reiteró durante toda su vida– fue desoído, y él fue exiliado a la península de Izu.
Los años siguientes trajeron más destierros y, finalmente, un intento de ejecución contra Nichiren en la playa de Tatsunokuchi, cerca de Kamakura, asiento del gobierno militar. Según él lo relata, momentos antes de que la espada del verdugo cayera, un objeto luminoso, tal vez un meteoro, atravesó el cielo con tal resplandor, que los oficiales aterrados suspendieron la ejecución. Nichiren fue exiliado a la isla de Sado donde, en medio de una privación extrema, continuó compartiendo sus enseñanzas y escribiendo tratados y cartas. 
Una vez que fue perdonado del exilio, volvió a Kamakura y luego se retiró al monte Minobu, donde siguió escribiendo copiosamente para esclarecer la interpretación del Sutra del loto y alentar a sus seguidores, hombres y mujeres, que le escribían a menudo pidiéndole su consejo. Asimismo, se concentró en forjar a sus sucesores.
Durante ese período, quienes se habían convertido a las enseñanzas de Nichiren fueron hostigados y atacados, y tres de ellos fueron ejecutados en 1279. El hecho de que esos seguidores campesinos se hubieran mantenido firmes ante la persecución inspiró a Nichiren la confianza de que sus enseñanzas se mantendrían y practicarían después de su propia muerte. Si bien hasta ese momento había inscritoGohonzon individuales para algunos creyentes, a partir de entonces inscribió un mandala dedicado explícitamente a la felicidad e iluminación de toda la humanidad. Nichiren murió a una edad avanzada tres años después.
El legado de Nichiren yace en su lucha incansable por la felicidad de las personas y en su deseo de lograr una sociedad que respete la dignidad y el potencial de cada individuo. Hoy, los miembros de la SGI de todo el mundo, oran ante el Gohonzon que él estableció y estudian sus cartas y tratados para comprender cómo aplicar el budismo a los desafíos de la vida cotidiana.

martes, 5 de mayo de 2015

Para qué tengo Gohonzon - EXPERIENCIA

Me llamo Rosa Aguilar y voy a cumplir 40 años de practicar este maravilloso Budismo de Nichiren Daishonin. He vivido muchas experiencias increíbles y he tenido muchísimos beneficios a través de una práctica continua y sincera. Hoy quiero contarles uno de los desafíos más grandes que he tenido y como logré una gran victoria con esta práctica.
Hace 6 años después de finalizar una reunión Conmemorativa de Damas, realizada en mi casa en Perú, sentí un dolor de espalda muy intenso, mi vecina me aplicó una inyección de 1,000 miligramos, según ella para calmar el dolor más rápido. A las horas empecé con vomitos y llegué al hospital en estado de coma. Lo único que recuerdo es que estando inconsciente me aferraba a la vida invocando Nam-myoho-renge-kyo desde lo más profundo de mi ser. Gracias al d daimoku de mi familia y el de todos los miembros, salí de ese estado. Los doctores dijeron que la dosis de la inyección aplicada había sido muy fuerte y me había dañado el hígado provocándome una cirrosis. Me desahuciaron, diciéndome que me quedaba poco tiempo de vida. Vine a la Florida buscando una segunda opinión, a los 15 días de haber llegado me sentí mal y me hospitalizaron nuevamente. La doctora le dijo a mis hijas: “Lo siento mucho, pero el hígado de su mamá está muy deteriorado”. El diagnóstico fue el mismo que me dieron en Perú: La cirrosis estaba en estado avanzado, además tenía trombosis, diverticulitis y gastritis; y a mis familiares le dieron una receta para que compren morfina porque, según ellos, los dolores que me iban a dar eran muy fuertes.
Yo no sabía de la gravedad de mi enfermedad y mi hija Ana invocó Nam-myoho-renge-kyo por sabiduría y determinar si me lo decía o no. Ella no quería hacerme sufrir dándome esta noticia. Cuando me lo dijo, mi respuesta fue: “Yo no me voy a morir, yo estoy muy bien, yo no tengo nada, no compres la morfina porque yo no la voy a necesitar y cuando te pregunten cómo está tu mamá le dices ella está muy bien”. Yo nunca me sentí enferma, siempre me decía: “Yo estoy muy bien”. Y nunca tuve una sola queja. Continué invocando Nam-myoho-renge-kyo mientras regresaba una y otra vez al hospital. En cada hospitalización llegaba sin saber quién era y una vez restablecida pasaba la Ley a las enfermeras, técnicas y pacientes con las que compartía el mismo cuarto.
Las enfermeras me decían que tenía el espíritu de una joven de 24 porque cuando me daban de alta salía bailando del hospital. Los doctores me dijeron que para que yo pueda seguir viviendo, debía someterme a un transplante de hígado que costaba $200 mil dólares y tendría que tomar 40 pastillas diarias de por vida para que mi organismo no atacara al órgano nuevo. Me pusieron en una lista de espera para recibir un hígado. Ahí comencé mi desafío, estaba determinada a convertir veneno en remedio. Me informaron de los riesgos porque generalmente el 20% de los pacientes mueren en la operación.
Invocaba 1 millón de daimoku y seguía con otro millón y otro; así pude vencer primero una tos que tenía que no se me quitaba con nada, que me resecaba la garganta y me impedía comer cosas frias y orar fuerte como me gustaba, sacando el daimoku desde lo más hondo de mi interior. La tos se me fue naturalmente y hasta el día de hoy no me regresó más, que hasta como hielo. Tenía una cuenta de hospital de $ 35 mil dólares. Por no ser residente en los Estados Unidos y para saldar la cuenta, el hospital averiguó que tenía una casa en mi país. Me cortaron la atención medica diciéndome que no reunía los requisitos, y poniéndome como condición que si quería seguir mi tratamiento tenía que vender mi casa y pagar la cuenta. Determiné que no iba a vender mi casa, porque siempre la dediqué al kosen-rufu, incluso viviendo aquí, una líder de área es la encargada de tener las llaves para que entren y continúen haciendo todas las actividades que deseen por el kosen-rufu. Me pasé un año y medio sin atención médica, mi hija Ana me cuidaba y me compraba todas mis medicinas e invocábamos juntas con la convicción que me volverían a atender en el hospital. Asistía a las reuniones que podía y me alentaba con las orientaciones de nuestro maestro Ikeda Sensei que dice: “Mientras más oscura está la noche más cerca está el amanecer”, y otra que dice: “Nam-myoho-renge-kyo es como el rugido de un león. Por lo tanto, ¿qué enfermedad puede ser un obstáculo?”
Conforme iba aumentando mi daimoku, me iba sintiendo mejor, y asistí a una conferencia en donde Greg Martín me dio la siguiente guía: “Los doctores no saben la medicina que nosotros tenemos. Lo que necesitas es decirle a tu hígado, lo siento señor hígado pero vas a trabajar por 20 años más. Visualiza tu hígado sano cada vez que cantes, saca del Internet la foto de un hígado sano, ponlo en el butsudan para que todos los días lo veas y digas: Así está mi hígado y dile, ya estás bien. Greg me preguntó ¿quieres pertenecer al club de los 100 años? Me sonreí y le contesté que sí, me dijo bienvenida al club de los 100 años. Después de seguir las guías del Presidente Ikeda, más las de Greg y sobre todo de usar la estrategia del Sutra de Loto, que es invocar Nam-myoho-renge-kyo, toda mi buena fortuna se manifestó. Al año y medio me aprobaron nuevamente como paciente del hospital, sin cobrarme los $35 mil dólares que tenía de deuda y sin necesidad de vender mi casa. Comenzando a hacerme nuevamente todos los exámenes, mi doctora al ver los resultados se quedó sorprendida y me dijo: “Señora, ¿usted que ha hecho que está muy, pero muy bien y su hígado se ha regenerado? Llamó a las enfermeras y técnicas para contarles mi caso, yo le contesté: Yo soy budista y canto Nam-myoho-renge-kyo. Llevo 2 años y medio que no me he vuelto a poner mal.Tengo buen apetito, como de todo y no me hace daño como antes. No necesité el transplante de hígado; no fue necesario tomar morfina porque nunca experimenté ni un pequeño dolor.
Con mi enfermedad he tenido la oportunidad de alentar a muchas personas que están pasando por problemas de salud, demostrándo mi prueba real. Gracias al poder de mi fe y de mi práctica prolongué mi vida 6 años y determino seguir prolongandola para cumplir con mi misión de transmitir la Ley Mística y de dar esperanza a los demás con mi vida. Muchas gracias por permitirme compartir esta experiencia con todos ustedes. Confirmando una vez más, el poder de uno mismo a través de la oración

martes, 19 de noviembre de 2013

Ni Dios ni Yo

Entre occidentales medianamente informados sobre el budismo y su doctrina se ha debatido, muchas veces, si el budismo niega a Dios o lo incluye de alguna manera, si el budismo es agnóstico o ateo o ninguna de las dos cosas, si tiene el budismo algún equivalente de la noción teológica de Dios o carece de ella, si debe ser comprendido como una religión natural -no revelada- o una pura ética, etc.

Todas esas discusiones son sólo discusiones de palabras. Son problemas abstractos y carentes de valor gnoseológico real. Ese debate, entre lo que enseña el budismo y la noción occidental de Dios, sólo puede existir si previamente se ha reducido a Dios a no ser sino un mero concepto; y si, además, también se ha degradado al budismo al nivel de un discurso teórico abstracto. El falso problema desaparecería si el teísta tuviese una noción lo suficientemente profunda de Dios, y también desaparecería si se comprendiera que el budismo es, ante todo y por sobre cualquier otra cosa, una vía de realización espiritual. Repetimos de realización y no de argumentación abstracta sobre tales o cuales cosas.
Por otra parte, entre los practicantes occidentales que han abandonado sus religiones de origen (judíos y cristianos) para arribar al budismo, se escucha con frecuencia la idea de que el budismo, al carecer de la noción de Dios, pone en manos del individuo la dirección de su vida y su razón de ser. Se habla así con inocultable complacencia pues se interpreta que en ese pasaje, de la religión monoteísta al budismo, se ha ganado en libertad y en autonomía personal. Se atribuye al budismo la enseñanza de que, palabras más palabras menos, 'todo está en mí' o 'todo depende de mí' o 'todas las respuestas están en mi propio interior' y otras cosas por estilo. Incluso se llega hasta convertir al budismo en un discurso de elevación de la autoestima, sin demasiadas diferencias con las típicas sugestiones pseudo espirituales de la New Age (*). En ese proceso los convertidos al budismo han pasado de la religión de Dios a la religión del yo...
Estas dos cuestiones, la discusión acerca de si el budismo niega a Dios y la ilusión de que el budismo pone en manos del individuo la dirección de su vida, tienen un trasfondo común: el exacerbado sentido del Ego que define a la cultura occidental moderna. Debido a ese agudísimo sentido del propio yo, el occidental o bien concibe a Dios como analogía del yo (es el dios toscamente antropomorfo del que quieren escapar muchos) o no logra concebir ninguna forma de trascendencia y se precipita en su propia subjetividad como si esta fuera el alfa y la omega del cosmos. Y así cuando el occidental se aleja de su religión de origen y se acerca al budismo, los principios budistas se le aparecen como algo que en realidad nunca fueron ni serán: estrategias de autoafirmación individual.
Pero el debate acerca de si el budismo niega a Dios o no, no tiene ninguna implicación para el budismo mismo. En cambio, el abandono de la devoción a Dios para desembocar en un budismo reducido a no ser sino la exaltación del propio yo, sí la tiene y muy seria... Así que nos detendremos en este segundo caso puesto que compete más íntimamente a la comprensión del budismo y de su práctica.
Ese abandono, por parte de los occidentales, de una tradición monoteísta y la búsqueda de un camino espiritual alternativo suele estar íntimamente ligado a los conflictos producidos por una noción demasiado antropomórfica e ingenua de Dios. Llega un momento, en el desarrollo personal de mucha gente, en que esa noción tan precaria de Dios se vuelve insostenible, pero no se sabe o no se puede ir más allá de ella; ya sea porque no se ha profundizado lo suficiente o porque desde la misma enseñanza religiosa no se brindan los elementos que permitirían superar esa frustración.
Pero, aquellos que en esas condiciones se introducen en el budismo no hacen sino trasladar al budismo la misma ingenuidad y antropomorfismo que no lograron superar en sus religiones de origen. Así, el verdadero factor de conflicto con la religión monoteísta persiste también en el budismo pero bajo nuevos ropajes...
Uno de esos ropajes es el que consiste en interpretar que el budismo es un camino puramente 'humano' en el sentido mundano e individualista de esa palabra. Otro ropaje, que no es más que una consecuencia de lo anterior, es el de confundir la interioridad budista con lo subjetivo individual. Como señalábamos al principio, en los ambientes budistas de occidente, con muchísima frecuencia, se escuchan decir cosas como: 'todo está dentro mío' o 'mi destino depende mí' o 'gracias al budismo comprendí que yo puedo todo' o 'el budismo me enseña a no poner fuera de mí la fuente de poder y dirección de mi vida' u otras declaraciones similares.
Pero, al concebir el budismo en esos términos, se olvida que éste, el budismo, ha sostenido siempre que el 'yo' es una entidad totalmente ilusoria; y no sólo ilusoria en sí misma sino también fuente de las ilusiones y sufrimientos que aquejan al individuo a cada momento de su existencia. Así que lejos de ganar en autonomía y libertad estos budistas confundidos se encierran en una prisión mucho mayor y más peligrosa que aquella de la que trataron de escapar al abandonar sus antiguas religiones: la prisión del yo.
Se confunde la interioridad del budismo con la afirmación de la subjetividad y de la propia individualidad. Creo que no es exagerado decir que hay ahí un desvío grosero.. tanto o más grosero que el del teísta que hace de Dios una suerte de súper patriarca de rasgos humanos pero más grande y poderoso que los humanos. Lo repetimos: hacer del budismo una religión de la autonomía personal y de la autoestima es tanto o más grosero que la más grosera y antropomórfica de las nociones monoteístas sobre Dios. Pero efectivamente eso ocurre. Esa desviación está muy difundida y hasta es propiciada por ciertos líderes budistas que, de tan modernos y occidentalizados que son, ya no comprenden su propia tradición
Pero, lo peor es que esa desviación acarrea consecuencias muy negativas y muy serias. Pues, si bien la exaltación del yo y la elevación de la autoestima pueden, momentáneamente, producir algunos resultados positivos en la vida mundana; lo cierto es que esos resultados se irán tan pronto como vinieron y el sujeto seguirá tan prisionero como siempre, o más, de lo que constituye su verdadero problema: la falta de una experiencia religiosa real que lo lleve más allá de sí mismo.
En la noción ingenua de Dios de la que se pretendía escapar, es decir de Dios como un ser análogo al hombre y exterior a él, podía haber todavía un factor liberador; ya que ese Dios era todavía trascendente en relación al yo. Y la aceptación de esa trascendencia es siempre per se liberadora, en algún grado, de la prisión subjetiva del yo. Mientras que al convertir al yo del hombre en el alfa y omega de su destino y de su razón de ser, se consolida la ilusión fundamental de la que proviene todo daño, toda ignorancia y todo sufrimiento.
Esta suerte de religión del yo y de la autoestima puede considerarse, con toda justicia, como una forma de idolatría.. y de lo más perniciosa porque bloquea el camino que justamente toda religión auténtica debería propiciar: la experiencia de la finitud del individuo -y por lo tanto del yo- y su apertura a la trascendencia.
Para corregir este error hay que reparar en que el budismo no habla de Dios pero tampoco pone en su lugar al yo. En el budismo no se trata de Dios, al menos no de un Dios cosificado y exterior como el que concibe la mayoría, ni tampoco se trata del yo. La realización espiritual en el budismo, en cualquier grado que sea, no se asimila nunca a lo subjetivo individual. En el budismo la realización espiritual no puede asimilarse a la simple elevación de la autoestima. No se trata de exaltarse a sí mismo sino de trascenderse a sí mismo. Y quienes escapando de un Dios demasiado tosco y agobiante se precipitan en una religión puramente humana y subjetiva, terminarán, tarde o temprano, mucho más agobiados que antes.
Eso es así por las razones que indicamos más arriba: que el concepto vulgar de Dios, por limitado que sea, permite todavía a los creyentes establecer cierta relación con lo que trasciende la condición humana en lo que ésta tiene de individual y finita. Pero la religión de la subjetividad y la autoestima no hace otra cosa que atarlos todavía más a la causa fundamental del sufrimiento: lo que el budismo llama ignorancia u oscuridad radical. Es decir, la ilusión del ego con todas sus formas de pavoneo y autoengaño.
El budismo no es un camino subjetivo. No es la exaltación del yo ni es la exaltación del hombre. El budismo es interior pero 'interior' no quiere decir subjetivo. Lo que el budismo encuentra en la interioridad del hombre no es su yo, no es su ser psicológico con todas sus estúpidas pretensiones, es aquello que trasciende al yo: Myoho, la Gran Ley del universo.
El budismo es un camino humano pero no es un camino meramente humano... pues el budismo enseña, al igual que otras tradiciones, que el hombre es ese ser que está infinitamente más allá de sí mismo...
El budismo no habla de Dios pero remite a la Gran Ley del universo e invita al hombre a descubrir esa Ley en el contexto de su propia vida. El efecto de ese descubrimiento, lejos de consistir en reducir todo al yo, es el de reconducir al yo a su única fuente de realidad y verdad: la Gran Ley (Myo Ho)
Y en ese proceso de reintegración en el ritmo de la Gran Ley se transforma al yo. Pero no para exaltarlo ni para darle una sensación ilusoria de importancia y autonomía, sino, al revés, para desmentirlo, para arrancarlo de sus engaños, para vaciarlo de sí mismo... A ese vaciamiento alude la palabra nirvana' (extinción) y ese es, también, el sentido del conocido símbolo budista de la gota que retorna al océano.
No se trata, entonces, del afirmar al yo sino de reconocer en el interior de la propia vida al universal. Aquél universal que se expresó por boca de Jesucristo con las palabras 'soy el camino, la verdad y la vida'. El mismo univeral que, siglos después, hizo decir al mártir musulmán al-Hallaj: 'Yo la verdad'.
En estas declaraciones, de Jesús y de al-Hallaj, no se exalta al yo sino todo lo contrario: se da testimonio de su completo anonadamiento en la Verdad y en lo universal. En esos ejemplos de verdadera realización espiritual el ego ha sido transformado en el . Eso no tiene nada que ver con la autoestima. Mientras el ego está preocupado por su propia valía sigue atrapado en la ilusión.. no importa si se cree importante o insignificante.
Nada podría estar más lejos del discurso sobre la autonomía personal y la autoestima que la verdadera espiritualidad. El budismo es un camino auténtico, y es lamentable que se lo reduzca a ser un producto más del enorme mercado de ilusiones y sugestiones pseudo espirtuales de la postmodernidad.
Por lo tanto, aquellos que buscan en el budismo aquello que no encontraron dentro de sus propias tradiciones deberían tener bien presente que, lejos de reforzar al yo en su ilusión de autonomía, se debe apuntar, en el budismo como en cualquier camino espiritual auténtico, a recuperar una relación entre el individuo humano y el principio universal que lo sostiene y lo guía y que constituye su única razón de ser. Y esa recuperación no podría lograrse nunca sin la conciencia de una dimensión trascendente. Esa dimensión que muchos no logran reconocer en el budismo debido a una lectura superficial y excesivamente 'modernizada' de sus enseñanzas.
En fin, para concluir esta disquisición sobre Dios y el yo, queremos destacar que no hay peor Dios que el yo del hombre porque no hay nada más exterior y ajeno a la esencia del hombre que ese mismo yo...
Máximo Lameiro
Bs. As. Agosto, 2002
(*): Por ejemplo, léase el artículo del Sr. Tetsugai Obo 'El Budismo la cultura del océano', en el cual, más allá de las buenas intenciones del autor, se propicia la interpretación del budismo que aquí criticamos. Publicado en Internet; puede accederse desde aquí: pulse para ir al artículo