BUDISMO NICHIREN DAISHONIN
SOKA GAKKAI - PERU - No Oficial
domingo, 24 de abril de 2016
EXISTENCIA
miércoles, 16 de septiembre de 2015
NUESTRO ESPEJO
viernes, 28 de agosto de 2015
EL CONCEPTO BUDISTA DE LEY
jueves, 20 de agosto de 2015
NICHIREN

Persecución

martes, 5 de mayo de 2015
Para qué tengo Gohonzon - EXPERIENCIA
martes, 19 de noviembre de 2013
Ni Dios ni Yo
Entre occidentales medianamente informados sobre el budismo y su doctrina se ha debatido, muchas veces, si el budismo niega a Dios o lo incluye de alguna manera, si el budismo es agnóstico o ateo o ninguna de las dos cosas, si tiene el budismo algún equivalente de la noción teológica de Dios o carece de ella, si debe ser comprendido como una religión natural -no revelada- o una pura ética, etc.
Bs. As. Agosto, 2002
martes, 18 de septiembre de 2012
EL JUZO
También se las llama Nenju o Nen, que significa “meditar”, “tener en mente”.
Es decir que cuando nos enfrentamos al Gohonzon, nos ayuda a tener en mente los Tres Tesoros (el Buda Nichiren Daishonin, la Ley Dai Gohonzon y el Sacerdote Nikko Shonin)
Las palmas juntas representan la unión de realidad y sabiduría
Los dedos de las manos representan los 10 estados
El rosario budista tiene 108 cuentas que representan el número de los deseos mundanos que existen en la vida de los mortales comunes.

Las cuatro cuentas pequeñas representan a los cuatro líderes de los Bodhisattvas de la Tierra:
Jogyo (Prácticas Superiores):
verdadero yo
líder de los 4 Bodhisattvas
libera los sufrimientos de vida y muerte
figura efímera de Nichiren Daishonin
Muhengyo (Prácticas Ilimitadas):
eternidad de la vida
percibe la esencia de todos los fenómenos
sobrepasa ideas y conceptos equivocados
Anryugyo (Prácticas Consumadas):
felicidad
brinda una inquebrantable felicidad derivada de la fe
Jyogyo (Prácticas Puras):
pureza
despeja los obstáculos en el camino a la felicidad
ilumina nuestra vida
nos libera de los sufrimientos al liberarnos de nuestro egoísmo

Los hilos que unen al rosario, representan la continuidad de la doctrina Budista y está elaborado con 3 o 9 fibras individuales

A pesar de que las diversas partes del rosario tienen un significado, ellas no tienen ningún poder especial y no son esenciales para la práctica budista
Evite frotar excesivamente las cuentas durante el Gongyo y el daimoku
viernes, 14 de septiembre de 2012
CAUSA Y EFECTO
martes, 29 de mayo de 2012
miércoles, 28 de marzo de 2012
EL ARTE DE ESCUCHAR CON LOS OJOS DEL BUDA 4ta Parte
Trascripción de la Conferencia del Departamento de Artistas 30 oct
(Traducción de Simonetta Ledda)
martes, 27 de marzo de 2012
EL ARTE DE ESCUCHAR CON LOS OJOS DEL BUDA 3ra Parte
Trascripción de la Conferencia del Departamento de Artistas 30 oct
(Traducción de Simonetta Ledda)
jueves, 19 de enero de 2012
EL ARTE DE ESCUCHAR CON LOS OJOS DEL BUDA 2da Parte
Trascripción de la Conferencia del Departamento de Artistas 30 oct
(Traducción de Simonetta Ledda)
//... Vamos a ver que quiere decir esto en relación con ser capaces de escucharnos a nosotros mismos. Primero, delante de un problema la mayoría de nosotros usa la cabeza para diseñar una estrategia para solucionarlo. Y así, muchos de nosotros, después de haber ejercitado su celebro elaborando una estrategia para ir, por ejemplo, del punto A al punto B para solucionar el problema, empiezan a orar al Gohonzon para que esta solución funcione. (risas)
martes, 17 de enero de 2012
EL ARTE DE ESCUCHAR CON LOS OJOS DEL BUDA - 1ra Parte
Por Linda Johnson
Trascripción de la Conferencia del Departamento de Artistas 30 oct-2003
(Traducción de Simonetta Ledda)
martes, 3 de enero de 2012
Cantando con el corazón
viernes, 2 de diciembre de 2011
¿Cómo funciona la oración del Nam-myoho-renge-kyo?
¿En qué creen los budistas? ¿Qué es la iluminación?
domingo, 6 de noviembre de 2011
jueves, 3 de noviembre de 2011
Cantando con el corazón
http://www.4shared.com/audio/P3JdwAry/Cantando_con_el_corazon.html
CANTA, CANTA
martes, 18 de enero de 2011
Budismo. Practicalo.
Ya lo sabemos: es gratis, no tiene contraindicaciones, brinda comprobados beneficios... Pero, ¡cómo cuesta practicar todos los días!
Por épocas nos ponemos metas claras, tomamos súper decisiones, y hacemos todo el daimoku del mundo por unos días... hasta que llega la inercia, el exceso de trabajo, todo lo que tenemos que estudiar, la salida que nos merecemos o las tareas que no hicimos, y el espacio destinado a erigir nuestra felicidad absoluta es devorado. Es en ese momento cuando aflojamos poco a poco nuestra decisión, y sentimos que “está bueno practicar… pero puedo dejarlo para mañana”.
A continuación, una guía de preguntas y respuestas útiles para renovarnos en esos momentos en que sostener cada minuto de daimoku nos insume más esfuerzo que estudiar de memoria las 1238 variedades de micro-organismos presentes en la selva mesopotámica.
1) ¿Qué nos pasa si NO practicamos algunos días?
No hacer gongyo un día no es para psicopatearnos ni perseguirnos, el Gohonzon no nos va a “reclamar” por no practicar, mucho menos ¡castigar!... De hecho, a decir verdad muchas personas son humanistas, felices y concretan muchos objetivos sin practicar (ni siquiera conocer) nunca el Budismo, lo que equivaldría a decir que NUNCA han hecho gongyo ni daimoku.
Por otra parte, orar SOLO para “cumplir” con la cantidad diaria de daimoku que nosotros mismos nos pautamos y no “fallarnos”, tampoco generará una gran diferencia positiva en nuestra vida.
Desde el punto de vista del Budismo del Daishonin, invocar al Gohonzon es reafirmar que somos Budas. Es ascender a la máxima altura que existe en nuestra vida para ver todo desde la más amplia dimensión, y luego “descender” para accionar en nuestra realidad concreta con coraje y sabiduría. Lo importante entonces no es cumplir con la cantidad de daimoku, sino SOSTENER cada día esta afirmación en nuestra oración y la firme decisión en nuestros objetivos.
Sensei señala: “El Daishonin no dice nada sobre la cantidad de daimoku que uno tiene que hacer por día. Es algo que queda totalmente a criterio de cada uno, en base a su conciencia y a su sentido de la responsabilidad. La fe es un camino de por vida, así que no hay necesidad de sentirse excesivamente ansioso o angustiado acerca del poco o mucho daimoku que uno hace.
El Budismo existe para liberar a la gente, no para restringirla. Esforzarnos día tras día en la práctica del gongyo equivale a una suerte de ‘entrenamiento espiritual’, que purifica y limpia nuestra vida, pone a punto nuestro motor interior y nos lleva por buen camino durante cada jornada. La mente y el cuerpo funcionan de maravillas y nos sentimos bien sincronizados con el universo”.
2) ¿Cuántos años tendré que practicar hasta ser un Buda, ser feliz?
Comparemos la felicidad con la sensación de sentirnos con la panza llena después de una rica comida, incluido postre y café en el menú. Haciendo esta analogía, la pregunta de arriba sería: ¿cuánto alimento debería comer (años de práctica) hasta sentirme lleno y satisfecho (ser feliz)?
Alguien dirá que su respuesta es un plato de comida, para otro deberá ser una porción doble. Pero esta pregunta encierra una contradicción en sí misma… Acaso, ¿no volvemos a tener hambre al cabo de varias horas de la ingesta anterior? Así como es equivocado pensar que solo tendremos necesidad de comer una vez en la vida, y que una vez satisfechos nunca más volveremos a sentir hambre, es también erróneo sostener que la felicidad es estática, que es un estado que alcanzamos luego de “llenarnos” con cosas que nos causan regocijo, y que luego nunca más volveremos a experimentar desdichas ni dificultades.
El Daishonin afirma: “Sufra lo que tenga que sufrir, goce lo que tenga que gozar. Considere el sufrimiento y la alegría como hechos de la vida, y continúe invocando Nam-myoho-renge-kyo pase lo que pase. ¿No sería esto experimentar la ilimitada alegría que proviene de la Ley? Fortalezca su fe más y más”.
En definitiva, la práctica NO permite alcanzar una felicidad permanente y estática (algo así como estar todo el tiempo en una hamaca paraguaya con un coco en la mano sin que nada altere esta situación). Muy por el contrario, el Buda afirma que la práctica ES LA FELICIDAD EN SÍ MISMA, pues nos permite experimentar una genuina alegría en cada circunstancia que nos toque vivir. Por ende, practicar hasta el último instante de nuestra vida es la oportunidad de vivir una existencia colmada de triunfos y de auténtica dicha, pase lo que pase.
3) ¿Practico para ser Buda, o porque soy Buda practico?
¡Pavada de dilema! ¿El huevo o la gallina? ¿El campeonato o la Libertadores? ¿Pantalón o minifalda?
Analicemos el caso: practicar para llegar a ser un Buda implica que ESTAMOS AFIRMANDO que en principio NO LO SOMOS, y que con el paso del tiempo de práctica iremos elevando nuestro estado de vida hasta alcanzar finalmente la plenitud de la Budeidad. Esta visión establecería que debemos avanzar en nuestra vida ascendiendo de un estado de vida a otro superior, en una escalera de 10 peldaños (desde el estado de Infierno al de Budeidad). Esta visión de la práctica coincide con las enseñanzas expuestas por Shakyamuni en el período previo al Sutra del Loto, en sus enseñanzas provisorias.
Sin embargo, al momento de revelar la verdad, Shakyamuni afirma a través del Sutra del Loto que TODOS SOMOS BUDAS por igual, aquí y ahora. Recurrimos al Gosho para investigar sobre el tema: “Lo mismo sucede en el caso de un buda y un mortal común: no se trata de dos identidades separadas. Uno se llama ‘mortal común’ mientras duda de que la Budeidad y su propia vida son una misma cosa; pero una vez que percibe esta verdad, puede llamarse ‘buda’”.
Desde esta perspectiva, el Budismo del Daishonin nos revela que YA SOMOS BUDAS, que poseemos naturalmente este estado de vida y que por reconocernos como tales invocamos Nam-myoho-renge-kyo.
Llevándolo a nuestra vida cotidiana, practicar para llegar a ser budas es suponer que somos “chiquitos”, enfrentar cada obstáculo, superarlo, y esperar el siguiente para ir creciendo hasta llegar a ser un Buda indestructible. En cambio, partir de la premisa de que somos budas, es partir de nuestra máxima estatura, afirmar que cada obstáculo que se nos presenta es lo que necesitamos para poder “usar” nuestra Budeidad, y con esa convicción “salir a la cancha” para mostrar nuestra fortaleza y nuestro talento.
4) ¿Tengo que hacer daimoku por los demás o por mis objetivos?
La sinceridad frente al Gohonzon es fundamental: Sensei nos indica que “es natural que las oraciones se centren en nuestros propios deseos y sueños. No hay necesidad de fingir que uno está orando por algo elevado cuando no es así. Si lo hacen, en realidad se están engañando a sí mismos. Pero si invocan daimoku de una forma natural, sin reservas, por lo que más ansían, con el tiempo irán cultivando un estado de vida cada vez más amplio y noble. Desde luego, está perfectamente bien hacer daimoku con la decisión de ser una persona más generosa o por el bien de los amigos y del kosen-rufu, es decir, por la felicidad y la prosperidad de todas las personas. Son libres de hacer daimoku por lo que quieran. Todo queda en ustedes. Hacer el gongyo y el daimoku no son obligaciones, sino un estupendo derecho que todos tenemos”.
En definitiva, SI NUESTRO CORA-ZÓN ES SINCERO, persiguiendo un objetivo propio también estamos contribuyendo a la felicidad de los demás; sin duda, cada uno de nuestros amigos se verá contagiado al ver nuestro triunfo; y nuestra convicción en la fe se renovará para alentar más y mejor a nuestro entorno.
Practicar hasta que salga
Ser felices de verdad es trazarnos una gran meta (trabajo, amigos, sociedad, familia) y esforzarnos por concretarla. Pero, ¿por dónde empezar? EL PRIMER PASO, el fundamental, es nuestra DECISION EN LA FE.
“La fe nos permite transformar no sólo nuestros problemas cotidianos, sino también las bases mismas de nuestra vida. Mediante nuestra práctica budista, (gongyo y daimoku) podemos desarrollar un sólido núcleo interior, y una reserva inagotable de buena fortuna. (...)”.
Plenos de convicción en que no hay oración que quede sin respuesta, ¡¡desafiémonos con sinceridad en la fe hasta concretar sin falta todos y cada uno de nuestros grandes objetivos!!
Por VAS21