martes, 4 de noviembre de 2008

¿ Cual fue el inicio…?

Budismo y la doctrina cristiana de la creación Por Greg Martin, Editor Asistente

Como fue creado el mundo, en otras palabras, el universo? Esta interrogación ha mantenido perplejos a los seres humanos a través de todos los tiempos. La mitología la ciencia y la religión nacieron de esa permanente búsqueda.

Los diez primeros capítulos de la Biblia, Gênesis 1-10 forman la piedra angular de las tres principales tradiciones religiosas del occidente – judaísmo, cristianismo e islamismo. Ellos nos relatan la historia de la Creación. Dios creó el universo y todo lo que en él existe, incluyendo la tierra, el cielo, la luz las plantas y los animales, en seis días, descansando el séptimo día. Él creó el primer hombre, Adán, soplando el alma al polvo para después darle como morada el Jardín del Éden. Dios creó la primera mujer, Eva, de la costilla de Adán, para proporcionarle una compañera.
Engañada por una serpiente, Eva desobedeció las órdenes dadas por Dios al comer la manzana del árbol del conocimiento del bien y del mal. Al mismo tiempo, ella convence Adán para que haga el mismo. El castigo infringido por Dios a condena al alumbramento con dolor y a la servidumbre al marido. Dios expulsa ambos del Jardín.
Transcurrieron varias generaciones y Dios no estaba feliz con los resultados de su creación, particularmente porque la maldad imperaba en el mundo. Le dijo Noé que construyera una gran embarcación, y colocara en ella parejas de todos los animales que habitaban la tierra y su familia. Después provocó una gran inundación que exterminó todos los seres vivos de la faz de la tierra. Después de 150 días las aguas se retiraron y la embarcación de Noé se quedó depositada en el tope del Monte Ararat. Un nuevo comienzo se inicia para la humanidad a partir de los descendientes de Noé. Estos son los puntos básicos de la historia de la creación, tal como a relata el libro del Gênesis. Dios es el creador original de todo lo que existe ex nihilo (creado de la nada). En épocas anteriores esta historia era acepta como un hecho incuestionable y como la palabra divina e irrefutable de Dios. Hoy día hay los que aún profesan esta creencia.
La captura y deportación del pueblo judío a la Babilônia por parte de Nabucodonozor el año 587 AC, donde permanecieron por cinqüenta años (dos generaciones), colocó el pueblo judío en contacto directo y de manera frecuente con las influencias del oriente – hindúes, persas y babilónicos. Durante este periodo, en su exilio el pueblo judío entró en contacto con mitos y leyendas del oriente, particularmente de la India y de Irán, convirtiéndose los mismos en parte de la tradición judaica. Dentro de estos se encuentran los mitos de la creación y la idea tomada de las enseñanzas del zoroastrismo, particularmente la profecía de un redentor o salvador
La historia de la creación no es original de los cristianos – o de los judíos. Los elementos llaves datan de fuentes anteriores al Antiguo Testamento y proveen de áreas geográficas, tales como la India, el Oriente Medio, y Grecia. La creación del universo, el mundo y los primeros seres humanos – partiendo del concepto de uno que después se convierte en dos – son temas comunes en algunas de las tradiciones más antiguas. Los orígenes del mito del diluvio son, también más antiguas. Referencias a los mismos se encuentran en los textos de la escritura cuneiforme de los sumérios alrededor de los años 2000 – 1750 AC. Todos los elementos esenciales acerca de la historia sobre la creación del mundo se encuentran en fuentes paganas de mayor antigüedad.
La idea de la creación ex nihilo ni siempre fue parte de la doctrina cristiana. La comunidad de los primeros cristianos no tenía una posición monolítica a ese respeto. No fue sino hasta el día 20 de mayo del año 325 en el Consejo de Nicaea que esta doctrina se hizo oficial bajo la supervisión del emperador romano Constantino.
Es interesante notar que las famosas palabras de apertura del Evangelio de João
nos dan un punto de partida ligeramente diferente acerca de la creación: “En el inicio existía el Verbo, el Verbo andaba con Dios, y el Verbo era Dios”. “Verbo” es una traducción del griego logos, y se refiere a un principio integrador (ley) que crea la orden en el cosmos. La semejanza con el concepto budista del Dharma – lo que nosotros denominamos Ley Mística – es sorprendente.
Tanto el oriente como el occidente, comparten historias mitológicas sobre la creación Sin embargo, alrededor de 1500, cuando los pensadores de la Reforma cuestionaban la veracidad de estas historias, los musulmanes estudiaban que el paraíso y el infierno eran asuntos internos cada individuo, los cabalistas advertían a sus discípulos la no tomar la mitología de manera literal; sin embargo, la mayoría de los cristianos aún insistían que el narrado en estas historias se ajustaba a los hechos reales, o sea, eran correctos y verdaderos en todos sus detalles y aspectos.
De esta forma, se inicia el largo conflicto entre el cristianismo y la ciencia, o con mayor precisión, el conflicto entre dos puntos de vista científicos, separados por 6000 años – uno fecha de 4000 AC y el otro de 2000 DC.
La interpretación literal del mito de la creación en cualquier religión o cultura tiene la desafortunada consecuencia de obligar a las personas a escoger entre el corazón que ansía creer, y el cerebro, que ve que el argumento no es consistente con la observación objetiva de los fenómenos.
Los mitos sobre la creación en el oriente, aún cuanto un tanto similares en la superficie (a final de cuentas, son la fuente de donde emanan los mitos del occidente), sin embargo, son esencial y fundamentalmente diferentes de los del occidente, en un aspecto importante. Los primeros, generalmente no presentan distinción entre Dios y el ser humano. El divino encuentra “aquí dentro”. En el occidente, sin embargo, de acuerdo con La Biblia, el Creador es diferente, separado y “allá fuera”, dándose, así, el caso de que existe una brecha intrascendente entre ambos. El Budismo, sin embargo, tiene como intención ayudar a los fieles a realizar la vivencia de su identidad original en la propia vida, aquella identidad que es una con la fuerza creativa, o Ley Mística. Dentro del cristianismo, la igualdad con El Creador no es posible. El cristianismo tiene como
propósito restaurar la relación con este “otro” ser absoluto.
Cual es el punto de vista budista acerca de nuestros orígenes? Las antiguas tradiciones de la India indican que los budistas entendían que el universo era ordenado por ciclos recurrentes de mundos que se manifestaban y desaparecían. Cada ciclo tenía su término en diluvio o fuego. Estos ciclos de formaciones y destrucciones de mundos duraban billones de años y ocurrían en todo el universo. De los grises o lodo que resultaban de la destrucción, un nuevo ciclo nacía. Este ciclo no tiene inicio ni fin. Mundos y universos eran creados y destruidos como parte de un ciclo interminable de nacimiento y muerte que operaba en escala cósmica.
Para los budistas, entonces, no existe una creación en el sentido de la historia bíblica. El universo se formó cuando las condiciones necesarias se dieron, basadas en la ley de causa y efecto inherente en la propia naturaleza del universo. De la misma forma como surge, desaparece. Pero no hay una causa original, como no hay un final. El universo es infinito, sin límites de tiempo y espacio. “El universo en sí aún es un ser vital que contiene el potencial de la vida que se desarrolla de diferentes formas; es, por lo tanto, definido como la entidad de vida más grandiosa”.
Los cosmólogos, hoy día, postulan la teoría de un universo dinámico, en flujo constante. Donde, en un punto, el universo parece haber nacido de la causa del “big bang” original y se encuentra en constante expansión, en tanto que, en otro punto parece encontrarse en un proceso de contracción y extinción Pero el universo en sí no tiene comienzo o fin. Este punto está de acuerdo con la perspectiva budista.
La Ley Mística es el nombre que damos la esta ley de causalidad subyacente que opera eternamente a través del universo entero. Cuando las condiciones son propicias, surgen planetas. Cuando las condiciones son adecuadas, la vida evoluciona. El océano genera ondas. El universo genera vida. La vida evoluciona para el despertarse y la iluminación.
El potencial para la vida, para la vida iluminada, existe en la propia esencia del universo – es una ley mística natural. Dado que el ritmo universal apoya la vida, podemos describir la naturaleza del universo como benevolente. Hay los que dan, la esta capacidad inherente creadora para construir el mundo, al potencial de generar el universo, el nombre de Dios; nosotros lo llamamos Ley Mística de Nam-myoho-rengue-kyo.

Living Buddhism, edición de julio de 2004, págs. 4-7

2 comentarios:

  1. Hola Eduardo soy Cristina de Buenos Aires
    ¡que buen artículo!
    Aprovecho para hacerte una consulta, voy a estar en Lima, los últimos días de noviembre.
    qué posibilidades tengo de hacer una visita a uno de los centro culturales de Soka Gakkai o de participar de una reunión y hacer un Gongyo vibrante con mis amigos peruanos?????

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  2. CRISTINA bienvenida al Blog y Bienvenida al Perú, por supuesto que podemos hacerlo lamentablemente no dejaste un email por favor puedes escribirme a eduravi@gmail.com

    saludos

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Hola AMIGO SOKA aca puedes dejarme tu comentario, desde ya BUENA FORTUNA