domingo, 24 de abril de 2016
EXISTENCIA
martes, 29 de mayo de 2012
miércoles, 28 de marzo de 2012
EL ARTE DE ESCUCHAR CON LOS OJOS DEL BUDA 4ta Parte
Trascripción de la Conferencia del Departamento de Artistas 30 oct
(Traducción de Simonetta Ledda)
martes, 27 de marzo de 2012
EL ARTE DE ESCUCHAR CON LOS OJOS DEL BUDA 3ra Parte
Trascripción de la Conferencia del Departamento de Artistas 30 oct
(Traducción de Simonetta Ledda)
jueves, 19 de enero de 2012
EL ARTE DE ESCUCHAR CON LOS OJOS DEL BUDA 2da Parte
Trascripción de la Conferencia del Departamento de Artistas 30 oct
(Traducción de Simonetta Ledda)
//... Vamos a ver que quiere decir esto en relación con ser capaces de escucharnos a nosotros mismos. Primero, delante de un problema la mayoría de nosotros usa la cabeza para diseñar una estrategia para solucionarlo. Y así, muchos de nosotros, después de haber ejercitado su celebro elaborando una estrategia para ir, por ejemplo, del punto A al punto B para solucionar el problema, empiezan a orar al Gohonzon para que esta solución funcione. (risas)
martes, 17 de enero de 2012
EL ARTE DE ESCUCHAR CON LOS OJOS DEL BUDA - 1ra Parte
Por Linda Johnson
Trascripción de la Conferencia del Departamento de Artistas 30 oct-2003
(Traducción de Simonetta Ledda)
martes, 3 de enero de 2012
Cantando con el corazón
domingo, 6 de noviembre de 2011
jueves, 3 de noviembre de 2011
CANTA, CANTA
miércoles, 15 de septiembre de 2010
Puliendo nuestras vidas hasta merecer la pareja ideal
Muchos encuentran esto tan extenuante, tanto emocional como físicamente, que intentan todo lo que se les ocurre para vencer este dolor. Pero a pesar de sus repetidos intentos, no pueden hacer nada para evitar que esto se transforme en algo crónico en sus vidas.
¿Cómo podemos hallar a la persona correcta en el momento correcto, enamorarnos y valorarnos mutuamente al mismo tiempo? El hecho de no saber cómo actuar frente a tantos factores, criterios y variables tan complejas que intervienen en el encuentro de estas dos personas únicas, aún atravesando una interminables frustración y tormento y luchando a través de incansables ensayos y errores, nos deja a la mayor parte de nosotros, cuando menos, desconcertados.
El éxito en la búsqueda de nuestro compañero ideal aparece entonces como una meta muy ardua y difícil de alcanzar. Pareciera que los afortunados son apenas un puñado entre cientos de miles. Pero aún siendo así de escasa la probabilidad, es alta si la comparamos con aquella de encontrar y abrazar el Sutra del Loto. Veamos qué nos dice Nichiren Daishonin acerca de esta posibilidad:
“Así, encontrar este sutra es tan raro como el florecer de la flor de udumbara, que sucede tan sólo cada tres mil años, o comparable a que la tortuga de un solo ojo encuentre flotando un trozo de sándalo, lo cual ocurre sólo una vez en innumerables e interminables kalpas.”
El Daimoku del Sutra del Loto. WND p 143.
¡Atención entonces!, nosotros como practicantes del Budismo de Nichiren que invocamos Nam-Myoho-Rengue-Kyo, nos hemos hecho acreedores al premio máximo.
Nichiren Daishonin continúa diciendo:
“El octavo volumen del Sutra del Loto de la Ley Maravillosa establece que aquél que acepta y propaga el Sutra del Loto disfrutará de inmensa buena fortuna.”
Entonces, no queda duda de que, como practicantes del Sutra del Loto, hemos heredado esta inmensurable y omnisciente buena fortuna. En tanto realicemos las causas correctas, seamos capaces de manifestarla y disfrutarla. De este modo, si aplicamos la estrategia del Sutra del Loto al cuidadoso pulimento de nuestras vidas, ya nos estamos preparando para reclamar esta buena fortuna que está a nuestro nombre. Y entre las diversas clases de buena fortuna, se encuentra aquella de hallar a nuestro compañero ideal, a pesar de que las probabilidades parezcan escasas.
En la misma carta, el Daishonin señala:
“Cuando el Sutra del Loto fue predicado y la luna de la enseñanza teórica apareció en el cielo, primero alcanzaron la iluminación los bodhissatvas de ojos excelentes, luego las personas bizcas de los dos vehículos y, por último, hasta los ojos ciegos de las personas comunes fueron abiertos.”
Así, con nuestros ojos bien abiertos, la puerta de la sabiduría de Buda, esa sabiduría inherente a la vida humana, también fue abierta. Aplicado a nuestro tema, ¿qué clase de problema es este al que no podemos encontrarle una solución y qué clase de laberinto es el asunto amoroso del que no podemos encontrar un camino directo hacia la salida?
El budismo enseña que todos los problemas y sus soluciones provienen desde dentro de nuestras propias vidas. Por lo tanto, si hemos venido teniendo dificultades en hallar a nuestro compañero ideal, sabemos que es en nuestro interior donde se encuentran en última instancia las respuestas acerca de cómo alcanzar esta meta.
Lo primero que podemos hacer en nuestras vidas es construirnos a nosotros mismos antes que nada.
Nuestro objetivo mínimo debería comenzar por convertirnos en personas dignas de ser amadas. Y el objetivo final es pulir nuestras vidas de manera que atraigamos a los candidatos ideales como imanes llenos de promisorias retribuciones por habernos confiado sus corazones.
Para alcanzar tales objetivos, en primer lugar y antes que nada es recomendable que comencemos una campaña de daimoku para elevar nuestro estado de vida y hacer emerger nuestra sabiduría.
Según el principio de “unidad de persona y su medio ambiente”, a menos que nos elevemos del nivel en el que nos encontramos ahora, siempre seremos presas del consabido medio ambiente conflictivo y de sucesos perturbadores que no son más que el fiel reflejo de nuestro estado de vida.
Una serpiente se aparea con otra serpiente, mientras que un ser humano hace pareja con otro ser humano, una persona cuyo estado se vida se encuentra en el Estado de Tranquilidad, normalmente no buscará una relación con otra persona cuyo estado de vida esté permanentemente en Animalidad o Hambre.
En lo que atañe a nuestro compañero ideal, todos tenemos nuestras condiciones y aspiraciones en mente: si somos humildes y conservadores, normalmente buscaremos a alguien que posea un perfil similar al nuestro.
La mayoría tiende a desear a alguien que es o potencialmente será más elevado que uno mismo, tanto en personalidad y habilidades como en logros o aspectos financieros. Como seres humanos, es natural que adornemos, busquemos y admiremos a personas con cualidades mejores que las nuestras.
Si aspiramos a conseguir a alguien con las mejores cualidades posibles como nuestro compañero para toda la vida, la manera segura de lograrlo es desarrollarnos nosotros mismos hasta lograr vivir según los mismo –o aún más elevados –criterios que aquellos que exigimos de ese compañero perfecto. De esta forma, no malgastaremos nuestro tiempo en vano tratando de alcanzar aquello que está fuera de nuestro alcance. En otras palabras, lo mejor es que primero “reparemos y actualicemos” todo nuestro ser de manera tal de merecer el amor de nuestro compañero ideal. Y para alcanzar este objetivo, la revolución humana constituye la clave fundamental.
¿Somos felices y saludables mental y físicamente?, ¿somos personas positivas, con confianza en nosotros mismos, activos, diligentes?, ¿cuánta fuerza tenemos y qué hemos logrado en la vida que merezca el respeto, admiración y aceptación de los demás?, ¿estamos tratando realmente de aplicar todo nuestro esfuerzo en extraer nuestro máximo potencial con el propósito de avanzar?, ¿estamos transformando nuestros defectos en virtudes con las cuales podamos engalanar nuestra vida para que brille más y más aún?, ¿somos esa clase de persona adorable y amigable que nosotros mismos estamos anhelando encontrar y con la cual convivir?
En su “Carta a los Hermanos”, Nichiren Daishonin nos proporciona una vívida descripción de la estrecha relación que existe entre marido y mujer: “Cuando un marido es feliz, su esposa se siente colmada. Cuando un hombre es ladrón, su esposa también termina por serlo. Esto no sólo es un hecho limitado en ésta existencia. El marido y la mujer tienen una relación tan íntima como el cuerpo y la sombra, como la flor y el fruto, como la raíz y las hojas, en cada existencia de la vida. Los insectos se alimentan de los árboles en que viven y los peces beben del agua en que nadan. Si la hierba se marchita, las orquídeas se lamentan; si los pinos crecen frondosos, los robles se regocijan.” - WND, p 501
En otras palabras, dos personas permanecen juntas, comparten sus vidas o experimentan sus karmas combinados juntos, pero no están juntas sólo por producto del azar. Están juntas por razones concretas. Aquellos que poseen buen karma pueden compartir su buena fortuna con aquellas personas que poseen la buena fortuna de disfrutarlo. Aquellos que tienen un profundo y oscuro karma, sólo estarán junto a alguien cuyo destino –o al menos parte de él –sea igualmente oscuro y pesado. Un hombre tierno y afectuoso no calificará para interpretar el papel de marido en la vida de aquella mujer cuyo karma es casarse con un hombre abusivo. En cambio, él corresponderá a una mujer que posea el buen karma de disfrutar el tierno amor de su hombre.
Por lo tanto, su somos los suficientemente sabios, antes de emprender la búsqueda del Sr. o la Sra. Apropiada, erradicaremos nuestro mal karma y crearemos buen karma primero. De esta manera, nos convertiremos en personas de mejor fortuna. Esto nos ahorrará el atravesar por muchos sufrimientos indeseables y evitables.
Una miembro de la División Juvenil Femenina (DJF), inteligente y hermosa, debió sufrir reiteradamente a causa de su karma de relaciones destructivas. Su karma había sido encarnado continuamente por una serie de jóvenes de un perfil muy parecido, que se sucedían en su vida como si fuera una carrera de postas. Cada vez que iniciaba una nueva relación, ella se sentía tan atraída hacia su nueva pareja que rápidamente le entregaba su cuerpo y su corazón, convirtiéndose así en alguien subordinada por completo a ese hombre. Se había brindado fácilmente a aquellos hombres que buscaban conquistas fáciles. Como resultado, ellos no la valoraban, sino que, uno tras otro, la abandonaban cuando el entusiasmo por la novedad se desvanecía.
Obviamente, ninguno de ellos era el hombre con quien se suponía que compartiera su vida, y su karma volvía a tenderle una trampa en el momento preciso a causa de que carecía de sabiduría para distinguir lo bueno de lo malo. Ella no tomaba conciencia de este gran problema de su karma hasta que se esforzó el cuádruple en su daimoku y en las actividades por el Kosen-Rufu.
Entonces fortaleció persistentemente su fe, práctica y estudio con el objetivo de erradicar su karma de relaciones tóxicas, trabajando también así firmemente en su revolución humana. En su caso, tuvo que forzarse dolorosamente a no saltar rápidamente a una nueva relación hasta que no tuvo claro que no había transformado su vida.
Ella ha encontrado por fin su compañero ideal, una persona completamente diferente de aquéllas con quienes se habían relacionado en el pasado. Ahora puede tratarlo con auténtica ternura ya que existe reciprocidad por parte de él, que le retribuye con más amor y cuidados aún. Sin embargo, esto sólo ocurrió a partir de que ella elevó su estado de vida y cambió su óptica hacia los hombres, pudiendo así reconocer y elegir a este afortunado hombre que armoniza perfectamente con ella.
Tres años de práctica diligente, entre lágrimas y experiencias desgarradoras, fueron realmente duros hasta que pudo triunfar en su búsqueda de erradicar el mal karma de las relaciones, pero fue un esfuerzo bien invertido. Si nunca lo hubiera hecho, hoy todavía estaría tropezando y sufriendo a causa del mismo karma, probablemente por el resto de su vida.
La segunda respuesta que nuestra vida puede dar es elegir sabiamente.
No querríamos arriesgar nuestra felicidad atándonos a alguien sólo porque esa persona está disponible para nosotros, ¿verdad? Si lo hacemos, sólo nos cabe esperar un interminable sufrimiento. El sentirse desesperadamente solo, el temor de que no haya otra oportunidad de encontrar a un compañero mejor o el creer que no merecemos a alguien mejor no son motivos suficientes para mecánicamente desvalorizarnos y bajar nuestras expectativas. Es mejor dejar que el corazón continúe anhelando un gran amor que llenar ese doloroso vacío sin criterio alguno.
También aquí, haríamos bien en transformar antes que nada toda esa energía proveniente de la desesperación, el temor y el conflicto interior en combustible que forje nuestro propio desarrollo.
Echemos una mirada a cómo es una armoniosa y sólida unión ante los ojos del Daishonin:
“El hiyoku es un ave de un cuerpo y dos cabezas. Ambos picos alimentan el mismo cuerpo. Los hiboku son peces que poseen un solo ojo. Por eso el macho y la hembra deben permanecer juntos durante toda la vida. El marido y la mujer tendrían que ser así.”
Carta a los Hermanos, WND p 502.
Una relación ideal debería ser recíprocamente nutritiva. Es muy importante que, con nuestro compañero, nos inspiremos y alentemos, respetemos y valoremos, motivemos y fortalezcamos el uno al otro. Que podamos compartir sueños y esperanzas, que abracemos las creencias y el carácter del otro, que juntos vertamos lágrimas frente a la adversidad y que trabajemos como dos en cuerpo pero con una sola mente que posee objetivos comunes. Que nos aseguremos que ambas partes seamos maduras, sinceras, independientes, auténticas, positivas, protectoras y deseosas de mejorar y crecer.
No nos gustaría vernos involucrados con alguien cuya energía es inherentemente destructiva y obstructiva de nuestra felicidad. Si nuestro compañero en perspectiva tiende a ser dominante o a avasallarnos de manera poco razonable y no nos sentimos seguros de nuestra habilidad para amoldarnos con alegría a una personalidad tan fuerte, apliquemos nuestra sabiduría y sentido común para alejarnos de esa relación. Tenemos que estar atentos y no saltar ciegamente hacia una relación predeciblemente condenada y dolorosa desde el mismísimo comienzo.
La tercera respuesta que nuestra vida puede dar a resolver nuestro problema de relación es renovar la imagen que hemos venido teniendo de los que debe ser un compañero ideal.
En verdad, mirándolo superficialmente, es difícil encontrar a alguien cuyas fuerzas y debilidades se adapten a las nuestras de manera perfecta. Pero, depende de nosotros el cómo pensemos y actuemos para complementarnos el uno al otro y crear valor de las aparentes fallas de nuestro compañero.
Cuando los ideales y deseos de ambos lados no están balanceados o están confrontados, antes de considerar la relación como condenada al fracaso y romper el compromiso o de apurarnos a terminarla, hay todavía algo que podemos intentar. De hecho, el activar nuestra sabiduría nos hace tomar conciencia del distorsionado retrato que habíamos pintado de nuestro compañero. También podemos emplear las enseñanzas del Budismo de Nichiren Daishonin para obtener una imagen realista, vívida y positiva de la misma persona.
Hay diferentes ángulos desde los cuales podemos reconsiderar nuestra opinión de nuestro compañero y hallar formas de corregir y ajustar las diferencias de ambas partes.
¿Son esos problemas fundamentales para nuestra relación, algo definitivamente insoportable en el largo plazo?, ¿están instalados sin que exista la menor posibilidad de mejora o cambio?, ¿son únicamente responsabilidad de nuestro compañero?, ¿o bien son el producto de nuestra propia mente ilusionada por la función de los Tres Venenos de la codicia, la furia y la estupidez? Y, los que es más importante de todo, ¿poseemos la sabiduría para ver la realidad de estos vínculos como una manifestación de nuestro propio karma, y estamos dispuestos, por tanto, a asumir total responsabilidad?, ¿qué podemos hacer para ayudar a nuestro compañero y dar un giro en nuestra relación?
¿Alguna vez se peguntaron por qué un hombre al que dejaron se convierte en pareja de otra persona? “Los que uno deshecha es el tesoro de otro.”, dice el refrán. Vale decir, el valor de todo es relativo, dependiendo de su vínculo con el medio ambiente y del ángulo desde el cual lo miramos. ¿Significa esto que podemos reconfigurar el patrón de nuestra relación sin necesidad de cambiar de compañero?, ¡Sí!
Y aquí viene la importante cuestión a tener en cuanta y la verdadera tarea de realizar: ¿podemos brindarlo a nuestro compañero espacio para vivir su propia vida en lugar de envolverlo en la estrecha mira de nuestros esquemas mentales?, ¿deseamos aplicar la sabiduría, misericordia y fuerza –nuestra naturaleza de Buda –para transformar en medicina?, ¿recorreremos este nuevo camino, dondequiera que éste nos lleve, con una actitud positiva y crearemos nada más que buenas causas para nuestra relación?, ¿queremos realmente aplicar nuestra sabiduría y misericordia para comprender el punto de vista de nuestro compañero y practicar éste budismo en su nombre para ayudarlo a transformar su karma y erradicar su sufrimiento?
La cuarta respuesta para ayudarnos en nuestra relación es reflexionar acerca de lo que queremos y estar bien preparados para lograrlo. En otras palabras, determinar lo que queremos, así como también determinar que llevaremos a cabo lo que sea necesario para merecerlo.
Los deseos, necesidades y aspiraciones de las personas varían, y los criterios que ella se fijó puede que no coincidan con el de muchas personas। No importa la magnitud de lo que nos propongamos: si hacemos la causa necesaria, recibiremos el correspondiente efecto.
TOMADO DE BUDISMO NING - http://www.budismosgi.com
domingo, 22 de agosto de 2010
EL PODER DE LAS PALABRAS
Una conversación sincera de vida a vida puede suavizar y derretir hasta corazones congelados.
Tengo recuerdos intensos de encuentros con personas cuyas voces y palabras me han conmovido a través de los años. Uno de ellos que me viene en mente sucedió durante la visita a la región de Guilin de China, una bella tierra montañosa, con neblina y ríos.
Caminando, nos encontramos con dos jóvenes muchachas de 15 ó 16 años, vendiendo hierbas medicinales cerca de un río. Ellas llevaban una cesta llena de hierbas e invitaban a los transeúntes con vibrante voz a comprar sus mercancías. "Ni hao (hola)” las llame. "Ni hao" me sonrieron: "Ofrecemos cualquier tipo de medicina. Escojan las que quieran.”
Me sonreí del buen humor de ellas y pregunté: “¿Tiene algo para ponerme más inteligente?” Se quedaron sorprendidas, pero sólo por un instante: “lo siento, acabamos de vender el último.”
Nuestro grupo estalló en risas a esa ingeniosa respuesta y sentimos calidez como si una suave brisa primaveral nos hubiera rozado. Como dice un proverbio chino: “Aun una simple palabra dicha desde la bondad puede entibiar el corazón en el peor invierno".
Recuerdo con cariño que mi esposa y yo terminamos comprando hierbas como recuerdo y a veces me pregunto cómo estarán estas muchachas y sus familias. Creo que el diálogo sincero de vida a vida puede suavizar y derretir hasta los corazones congelados. Hablar con alguien cara a cara puede cambiar la vida de esa persona y la vida de uno mismo.
Hoy en día vivimos en medio de un diluvio de información desalmada. Mientras más nos apoyamos en una comunicación unidireccional, como lo es la radio o la TV o la comunicación escrita, más siento la necesidad de insistir en el valor del sonido de la voz humana. La simple, pero preciosa interacción de voz a voz, persona a persona; el intercambio de vida a vida. Admiro a personas como el gobernador Frivaldo de la provincia de Sorsogon. Me dijo que a menudo se encontraba con su gente de igual a igual. Comparado con la facilidad de presentarse con una imagen artificialmente pulida, hacer este ejercicio puede parecer tedioso. Pero a través de sus pacientes esfuerzos, entiendo que el Sr. Frivaldo haya podido ganarse un verdadero respaldo y confianza.
En una conversación cara a cara, el oyente puede formular preguntas o estar en desacuerdo con su interlocutor y esto puede provocar en él que a su vez se ponga a reflexionar sobre sus propios puntos de vista. El proceso es dinámico y multifacético, creando goce mutuo y entendimiento.
Por mi parte, me encanta hablar con todo tipo de gente de todas partes del mundo. Siempre aprendo algo nuevo y encuentro estimulante estar expuesto a diferentes maneras de pensar. Esta es una forma de nutrirse espiritualmente.
Mi experiencia ha sido que no importa cuán fuerte puede ser la incertidumbre inicial o la hostilidad que otra persona pueda sentir hacia uno, si se acerca a ella con completa sinceridad y le dice la verdad, ésta le responderá invariablemente de la misma manera.
Recuerdo haber sostenido un diálogo con representantes del Islam. Unos amigos trataron de convencerme que sería muy difícil pero sentí que no podíamos tener tales prejuicios. Nunca se sabe lo que se puede lograr antes de haber probado. Sugerí que el diálogo no tenía porque ser sobre la doctrina religiosa. Podríamos empezar hablando de los problemas que todos tenemos como seres humanos, enfocados hacía la cultura y la educación. También podríamos hablar del deseo de paz, algo compartido por la gente en todo el mundo.
Una conversación cara a cara puede parecer muy sencilla, pero en realidad es la más poderosa herramienta que tenemos para generar cambios positivos. Podemos intercambiar ideas en un nivel muy humano y personal con una base de respeto y fe en la bondad esencial del otro.
Todos somos iguales y no hay nadie superior o inferior.
El escritor francés Montaigne amaba el diálogo y siempre tenía una mente abierta. Él decía: “Ningún planteamiento me sorprende, ninguna creencia me ofende, no importa cuán opuesta pueda ser a la mía.” Para él, el diálogo significaba la búsqueda de la verdad, encontrarla y abrazarla sin importar de quien viniera. Como tenemos dos oídos y una sola boca, quizás deberíamos escuchar dos veces más de lo que hablamos. Ciertamente si somos rígidos o prejuiciados nadie se acercará a nosotros con corazón abierto.
A veces nuestros intentos para empezar un diálogo pueden ser menospreciados o ignorados. bebemos recordar que el rechazo y las decepciones son inevitables en la vida y seguir intentándolo. Mantener un diálogo requiere de mucha paciencia y perseverancia. Necesitamos desarrollar un fuerte sentido del yo que nos permita ver claramente las emociones de la otra persona y acercarnos con calma pero progresivamente a sus corazones.
El obstáculo más grande para un diálogo exitoso es generalmente el excesivo apego al propio punto de vista. Por ejemplo, un desacuerdo entre un padre y su hijo no puede ser solucionado mientras el padre ve las cosas como padre y el hijo como el hijo.
Dentro de un diálogo genuino es mejor si podemos ver cualquier tipo de confrontación como otra forma de conectarnos. Si padre e hijo pueden verse a sí mismos compartiendo un fin común, -lograr una familia unida- las cosas pueden cambiar sorpresivamente hacia lo mejor. Mientras más elevado sea el sentimiento que nos une, más podremos abrazar a los que difieren de nosotros y asegurar ese diálogo nos llevará hacia una salida fructífera
Tanto si el problema viene de una sola familia o de una escala internacional, si los que están involucrados pueden ver las cosas desde una perspectiva elevada, con un propósito común, los engranajes del diálogo se dirigirán hacia una dirección positiva.
Si más gente se dedicara a un diálogo de una manera definitivamente abierta, estoy seguro de que los inevitables conflictos de la vida humana conseguirían una solución más fácilmente. Los prejuicios dejarían camino al entendimiento y la guerra a la paz. El diálogo genuino resultará en la transformación de puntos de vista opuestos, transformando las brechas que separan a la gente en puentes que las unen.
Derechos Reservados © Soka Gakkai
viernes, 28 de mayo de 2010
ALGUIEN EN QUIEN CONFIAR
Tuve la suficiente buena fortuna de encontrar en Josei Toda este tipo de maestro en extremo sobresaliente y talentoso. Él era alguien en quien yo podía depositar toda mi confianza. Algunas veces un solo encuentro puede cambiar el curso de nuestra vida. Mi reunión con Josei Toda en agosto de 1947 fue así. Era una tarde húmeda y cálida. Tokio aún lucía frescas las cicatrices de la guerra. Como un vasto terraplén quemado, en el desolado paisaje había, esparcidas, rudimentarias barracas y viejos refugios antiaéreos. Eran tiempos de cruel escasez económica y de confusión.
Nuestros maestros de escuela, quienes habían hablado con tanta pasión sobre la grandeza del Emperador, de repente comenzaron a alabar la grandeza de la democracia. Parecía como si no quedase nada en lo que valiera la pena creer.
En un ambiente así, resultaba esencial encontrar algo a qué aferrarse. Me uní a un grupo de unos veinte jóvenes de mi vecindario que formaron un círculo de lectores, en una búsqueda desesperada de respuestas en la literatura y en la filosofía y juntos tratamos de encontrar algún tipo de significado o dirección para nuestras vidas.
Habiendo sido tan viciosamente traicionados por los líderes militaristas japoneses, sentíamos que no había nada ni nadie en quién confiar. Si existiese alguien digno de confianza, sólo podría ser quien se hubiese opuesto a la guerra, aun teniendo que ir a prisión por ello.
Me hallé a mí mismo interrogándolo sobre cosas acerca de la naturaleza de la vida y de la sociedad que me habían estado molestando.
Mi casual encuentro con el Sr. Toda resultó ser un momento decisivo en mi vida. Diez días después me convertí en miembro de la Soka Gakkai, la organización budista dedicada a llevar un mensaje práctico de esperanza y autopotenciación a la gente común que guiaba Toda. La organización casi había sido aplastada por la opresión castrense durante la guerra.
En vista de que no pude continuar mis estudios formales, el Sr. Toda se ofreció para enseñarme todo lo que sabía. Fue mi tutor personal; nuestras sesiones unipersonales de estudio continuaron por los siguientes diez años.
Es obvio que he olvidado los puntos específicos que aprendí. Pero los elementos esenciales — hábitos de pensamiento diarios, cómo ver las cosas y juzgarlas— han permanecido conmigo, grabados, como fue el caso, con fuego en el fondo de mi cerebro. Él nunca ofreció simplemente conocimientos, sino que siempre hacía énfasis en los procesos, con la intención de desarrollar mi comprensión acerca de cómo algo llegaba a ser de la forma que era.
Derechos Reservados © Soka Gakkai
jueves, 15 de abril de 2010
LA BATALLA CONTRA EL ODIO
La devoción por la paz y la determinación a detener la tragedia avanzan de la mano.
Toda forma de vida conlleva dolor y sufrimiento. Sin sobrepasar severas pruebas, no puede haber grandeza en la vida. No existe una persona en la historia que haya logrado algo grande sin experimentar sufrimiento o crisis. El dolor y la tristeza cultivan las vastas tierras de nuestro ser interior y nos capacita para hacer emerger el deseo de trabajar por la felicidad de otras personas.
Alguien cuya vida demuestra esta verdad es, en mi opinión, el doctor José Abueva, quien fuera presidente de la Universidad de Filipinas.
Hace cincuenta años, cuando el joven José tenía 16 años, se encontraba remando un bote en busca de sus padres, los cuales habían sido tomados prisioneros por las fuerzas armadas japonesas que habían ocupado las Filipinas. Su padre, Teodoro Abueva, luego de negarse a cooperar con los invasores y se alistó como miembro del gobierno de la resistencia antijaponesa. La madre de José, Nena Veloso Abueva, era la cabeza del Servicio Auxiliar Femenino en la resistencia.
Los militares japoneses habían estado a la caza de Teodoro por mucho tiempo.
Tras haberse escondido en las montañas por un año con las fuerzas guerrilleras, toda la familia Abueva fue capturada, a excepción de José y su hermano Billy. Los militares japoneses separaron a marido y mujer y los torturaron. Los niños apresados fueron forzados a escuchar los gritos agonizantes de sus padres. Posteriormente los soldados se llevaron de allí a Teodoro y a Nena, y liberaron a los niños. Billy se quedó al cuidado de sus hermanos y hermanas mientras que José, en compañía de un primo, zarpó en un bote en busca de sus padres.
Aquél se convertiría en un triste viaje. Arribaron al pueblo al que había sido llevada la familia. Las noticias relativas a la reocupación norteamericana de las Filipinas se estaban dando a conocer y no se veía un solo soldado japonés en los alrededores. Orando para que se hiciera el milagro de que sus padres todavía estuvieran con vida, José buscaba un indicativo que le dijera dónde encontrarlos. Entonces escuchó rumores de que algunas personas habían sido asesinadas y lanzadas por un precipicio. Le aconsejaron que comenzara su búsqueda por allí.
Escaló la montaña. El sol ardía inclemente desde un cielo despejado. Caminó hacia dentro de un claro que se encontraba delante de un pequeño bosque. De repente, un olor amargo comenzó a golpear su olfato a medida que se acercaba al resultado de la obra de un ejecutor. Vio entonces una sucia camisa blanca de rayas azules e inmediatamente la reconoció, era de su padre. Entonces vio un pedazo del vestido color café de su madre. También encontró fragmentos de rosarios y cinturones que pudo reconocer como pertenecientes a ellos.
A pesar del horror de la experiencia, José no lloró. Se encontraba tan agotado emocional y físicamente, que las lágrimas no alcanzaban a salir. Volvió sus ojos hacia el brillante mar que se extendía en dirección a Mindanao y su mente fue inundada por pensamientos de lo que les debía haber ocurrido a sus padres. Habían sido mártires asesinados por amor a la libertad y por amor a su país. Por ello habían sido torturados y asesinados, y aquélla era la montaña en la cual sus vidas habían llegado a su fin en tan cruel sacrificio.
El doctor Abueva escribe, “Aunque esto ocurrió hace medio siglo, es algo que se encuentra grabado en mi mente. Jamás podré olvidarlo.” ¿Cuántos otros, como el doctor Abueva, han tenido que enfrentar la crueldad y la locura de la guerra, y los recuerdos que jamás desaparecerán?
Pero el doctor Abueva no muestra señal alguna de amargura cuando dice lo siguiente en una visita a Tokio: “Mis padres fueron asesinados por soldados japoneses pero ninguno de sus siete hijos guarda resentimiento alguno hacia el Japón. Me agradan los japoneses y creo que el pueblo japonés comparte con el pueblo filipino su mismo amor por la paz.”
Me sorprendió cuando escuché esto: a pesar del sufrimiento extremo que tuvo que experimentar, ha mantenido sus nobles ideales. En verdad esta persona está dotada de un corazón extraordinario. ¡Qué contraste en comparación con aquellos que asesinaron a personas inocentes y dignas! ¿A qué se debe que la mayoría de los japoneses carezcan de respeto hacia sus vecinos asiáticos? ¿Por qué no pueden percatarse de que su propia arrogancia los ha convertido en objetos de desprecio? Y aunque hoy en día el medio sea económico, la violencia y la explotación todavía se mantienen.
Después de la guerra, los hermanos Abueva, ya para entonces huérfanos, hicieron grandes esfuerzos para cuidar los unos de los otros y llegaron a convertirse en maravillosos adultos. José estudió en la Universidad de las Filipinas donde posteriormente llegó a ser profesor, luego de haber estudiado también en la Universidad de Michigan.
El doctor Abueva ha trabajado en Nepal, Tailandia, los Estados Unidos y el Japón. El venerado recuerdo de sus amados padres ha sido su sustento, dondequiera que ha estado. Todos los logros que ha alcanzado en su vida, comenzaron en el escalar de aquella montaña, aquel día fatal. Ha dedicado su vida totalmente a la paz y se ha determinado a evitar que otras personas vivan el tipo de tragedia que él vivió.
“La mayor ironía de mi vida” recalca él, “fue cuando fui seleccionado para que prestara mis servicios en la Universidad de las Naciones Unidas en Tokio.” Por un lapso de casi ocho años vivió con su esposa y su familia en el país que había asesinado a sus padres, y durante todo ese tiempo fue un embajador de amistad, con un corazón tan incomparablemente amplio como el mar.
En 1987 fue elegido presidente de la Universidad de las Filipinas. En esa ocasión, el doctor Abueva declaró “A lo largo de la historia ha habido muchos líderes de la guerra, pero ha habido pocos líderes de la paz. Yo estoy determinado a cambiar esto.”
Una preocupación del doctor Abueva era que los estudiantes de su Universidad también tuvieran conciencia de que su deber para con la sociedad era liderizar el camino para encontrar soluciones a los problemas del país.
Como presidente, puso especial énfasis en la creación de una “Casa de la Paz” para intercambios internacionales. Ésta fue quizás la cristalización de una promesa de luchar por la paz que él mismo se había hecho en su juventud. El doctor Abueva cree que la construcción de profundas relaciones entre los pueblos es más importante incluso que el enfoque puesto en las relaciones entre los gobiernos y ve los intercambios juveniles y culturales como corrientes vitales en el fluir de un gran río de paz que él está determinado a crear.
En mayo de 1993, expresando su deseo de que esto se convirtiera en un símbolo de amistad entre el Japón y las Filipinas, el doctor Abueva me invitó a la ceremonia de apertura oficial de la “Casa de la Paz”.
Yo también declaré mi determinación de dedicar mi vida, como ciudadano japonés, a construir puentes de amistad entre los pueblos asiáticos.
Derechos Reservados © Soka Gakkai
jueves, 25 de febrero de 2010
AMOR DE JUVENTUD
Si sacrifica su propio crecimiento y talento por amor, usted nunca encontrará la felicidad.
Es tan natural sentirse atraído, estar interesado y enamorarse durante la juventud como lo es para las plantas florecer en primavera. Y más aún, las agonías por amor son muchas y variadas.
Mientras todos son libres de enamorarse o sentirse atraídos por alguien y nadie tiene el derecho de inmiscuirse en sus asuntos privados; como un viejo amigo, me gustaría explicarles cuán importante es, desde mi punto de vista, no perder la visión de luchar por su propio desarrollo personal. Por supuesto, no hay reglas en el amor ni en el matrimonio y nadie tiene derecho de restringirle de ninguna manera. Pero no me gusta ver a jóvenes envueltos en relaciones frívolas sufriendo y agonizando por ellas cuando deberían estar plenos y felices.
Mi maestro con frecuencia decía que cuando una mujer actuaba con dignidad en sus relaciones, los problemas podían resolverse. Las mujeres, decía, no deberían tener actitudes facilistas, actitudes que tomen el amor a la ligera, ya que ello les llevaría a lamentaciones y sufrimientos.
Mientras escribo estas palabras con las jóvenes particularmente en mis pensamientos, mucho de lo que digo también se aplica a los jóvenes.
Para mi, el amor debería ser la fuerza que nos ayude a expandir nuestras vidas, hacer brotar nuestro potencial con una fresca vitalidad. Esto es lo ideal, pero muy a menudo, las personas pierden la objetividad al enamorarse.
La pregunta es: “¿Esta persona le inspira a trabajar más duro, o le distrae de aquello que tiene que hacer?. ¿Su presencia le determina a entregar más energía en sus actividades, a ser una mejor persona?. ¿Le inspira a realizar sus metas futuras y trabajar por ellas? o, ¿Es esa persona su foco central, opacando todo lo demás?”.
Si usted está siendo negligente en relación a lo que debe hacer, olvidando su propósito en la vida debido a la relación que tiene, me temo que se encuentra mal encaminado. Una sana relación, desde mi punto de vista, es aquella en la cual las dos personas se animan para conseguir sus respectivos objetivos, a la vez que comparten sus anhelos y sus sueños. Una relación debe ser motivo de inspiración, vitalidad y esperanza.
En vez de convertirse en una pareja cerrada, creando un mundo en el cual sólo ustedes dos existen, es mucho más sano aprender de aquellos aspectos de su pareja que usted admira y respeta, y continuar haciendo esfuerzos por mejorar y desarrollarse usted mismo. Antoine de Saint Exupery, autor de El Principito, una vez escribió: “El amor no son dos personas mirándose una a la otra, pero sí dos personas mirando juntas hacia la misma dirección”.
Sé que gran parte de nuestra vida cotidiana tiende a ser rutinaria y poco emocionante y por eso hacer esfuerzos sostenidos para mejorarnos a nosotros mismos, puede ser difícil, pero entonces cuando usted se enamora, la vida parece estar llena de drama y emoción y sentirá que es el protagonista de una novela. Pero si usted se pierde en el amor porque se aburre y pierde todos sus caminos en la vida, entonces el amor no es otra cosa que un escape. Espero que no sucumba a esta visión de que el amor es el todo y el final, creyendo que mientras esté enamorado, nada más importa.
Incluso si usted intenta usar el amor como un escape la euforia, definitivamente, no durará mucho. Como si fuera poco usted sólo se encontrará con más problemas, dolor y tristeza. Por más que lo intente, no podrá escapar de sí mismo. Si se mantiene débil internamente, el sufrimiento lo perseguirá donde quiera que vaya. Nunca encontrará la felicidad si no cambia desde su interior. La felicidad no es algo que otro, como su ser amado, pueda brindarle. Usted tiene que conseguirla por sus propios medios. La única manera de hacerlo es desarrollando su propio carácter y capacidades como ser humano, maximizando totalmente su potencial. Si sacrifica su propio crecimiento y talento por amor usted nunca encontrará la felicidad.
Sé que ahora puedo parecer un padre estricto, pero sólo digo esto por el bien de los jóvenes, particularmente aquellas jóvenes que muy frecuentemente son tan vulnerables a la persuasión de los jóvenes. Ellas actúan como si estuviesen aturdidas y pierden la habilidad de tomar decisiones calmadas y racionales.
Debido a que las jóvenes son las que más frecuentemente salen heridas, ellas tiene todo el derecho de darle valor a su dignidad y buscar su propio beneficio.
Es por esa razón que yo siento lo importante que es para las jóvenes desarrollar fuerza interior y auto respeto.
Es degradante estar buscando aprobación constantemente. Si usted se encuentra en una relación donde no es tratada como demanda su corazón, espero que tenga el coraje y la dignidad de decidir que es mejor correr el riesgo de estar sola por un tiempo a mantener una relación infeliz.
El amor verdadero no son dos personas dependiendo la una de la otra, sólo puede ser alimentado entre dos personas fuertes, seguras de su individualidad. Una persona superficial, tendrá sólo relaciones superficiales. Si usted desea experimentar el amor verdadero, es importante primero, desarrollar una fuerte auto-identidad. El amor verdadero no es hacer aquello que el otro desea que haga, o pretender ser alguien que usted no es. El amor ideal se consigue solo entre dos personas sinceras, maduras e independientes.
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jueves, 10 de diciembre de 2009
¿Lo Lograré?
Muchos de nosotros tenemos algún problema por el cual no queremos entonar Daimoku o algún obstáculo que nos aleja de él. Otros pueden tener algún sueño encerrado en sus corazones, que temen admitirlo porque sienten que no merecen ser felices, o porque temen sentirse frustrados de no alcanzarlos. El Daishonin en su Carta "Respuesta a Kyo'o" dice: "Usted debe creer en el Sutra del loto cuando dice: Este Sutra realiza todos los deseos de uno. Es el agua fresca y clara del estanque que calma la sed".
Qué triste sería si después de encontrar la ley mística, no pudiéramos gozar plenamente de su beneficio porque nos falta la valentía para orar con todo nuestro corazón por aquello que deseamos verdaderamente.
miércoles, 28 de octubre de 2009
Nuestra Actitud frente a GOHONZON
Publicado por Susana Dann el octubre 27, 2009 a las 10:04pm en Aprendiendo Budismo