Mostrando las entradas con la etiqueta Experiencias. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Experiencias. Mostrar todas las entradas

martes, 5 de mayo de 2015

Para qué tengo Gohonzon - EXPERIENCIA

Me llamo Rosa Aguilar y voy a cumplir 40 años de practicar este maravilloso Budismo de Nichiren Daishonin. He vivido muchas experiencias increíbles y he tenido muchísimos beneficios a través de una práctica continua y sincera. Hoy quiero contarles uno de los desafíos más grandes que he tenido y como logré una gran victoria con esta práctica.
Hace 6 años después de finalizar una reunión Conmemorativa de Damas, realizada en mi casa en Perú, sentí un dolor de espalda muy intenso, mi vecina me aplicó una inyección de 1,000 miligramos, según ella para calmar el dolor más rápido. A las horas empecé con vomitos y llegué al hospital en estado de coma. Lo único que recuerdo es que estando inconsciente me aferraba a la vida invocando Nam-myoho-renge-kyo desde lo más profundo de mi ser. Gracias al d daimoku de mi familia y el de todos los miembros, salí de ese estado. Los doctores dijeron que la dosis de la inyección aplicada había sido muy fuerte y me había dañado el hígado provocándome una cirrosis. Me desahuciaron, diciéndome que me quedaba poco tiempo de vida. Vine a la Florida buscando una segunda opinión, a los 15 días de haber llegado me sentí mal y me hospitalizaron nuevamente. La doctora le dijo a mis hijas: “Lo siento mucho, pero el hígado de su mamá está muy deteriorado”. El diagnóstico fue el mismo que me dieron en Perú: La cirrosis estaba en estado avanzado, además tenía trombosis, diverticulitis y gastritis; y a mis familiares le dieron una receta para que compren morfina porque, según ellos, los dolores que me iban a dar eran muy fuertes.
Yo no sabía de la gravedad de mi enfermedad y mi hija Ana invocó Nam-myoho-renge-kyo por sabiduría y determinar si me lo decía o no. Ella no quería hacerme sufrir dándome esta noticia. Cuando me lo dijo, mi respuesta fue: “Yo no me voy a morir, yo estoy muy bien, yo no tengo nada, no compres la morfina porque yo no la voy a necesitar y cuando te pregunten cómo está tu mamá le dices ella está muy bien”. Yo nunca me sentí enferma, siempre me decía: “Yo estoy muy bien”. Y nunca tuve una sola queja. Continué invocando Nam-myoho-renge-kyo mientras regresaba una y otra vez al hospital. En cada hospitalización llegaba sin saber quién era y una vez restablecida pasaba la Ley a las enfermeras, técnicas y pacientes con las que compartía el mismo cuarto.
Las enfermeras me decían que tenía el espíritu de una joven de 24 porque cuando me daban de alta salía bailando del hospital. Los doctores me dijeron que para que yo pueda seguir viviendo, debía someterme a un transplante de hígado que costaba $200 mil dólares y tendría que tomar 40 pastillas diarias de por vida para que mi organismo no atacara al órgano nuevo. Me pusieron en una lista de espera para recibir un hígado. Ahí comencé mi desafío, estaba determinada a convertir veneno en remedio. Me informaron de los riesgos porque generalmente el 20% de los pacientes mueren en la operación.
Invocaba 1 millón de daimoku y seguía con otro millón y otro; así pude vencer primero una tos que tenía que no se me quitaba con nada, que me resecaba la garganta y me impedía comer cosas frias y orar fuerte como me gustaba, sacando el daimoku desde lo más hondo de mi interior. La tos se me fue naturalmente y hasta el día de hoy no me regresó más, que hasta como hielo. Tenía una cuenta de hospital de $ 35 mil dólares. Por no ser residente en los Estados Unidos y para saldar la cuenta, el hospital averiguó que tenía una casa en mi país. Me cortaron la atención medica diciéndome que no reunía los requisitos, y poniéndome como condición que si quería seguir mi tratamiento tenía que vender mi casa y pagar la cuenta. Determiné que no iba a vender mi casa, porque siempre la dediqué al kosen-rufu, incluso viviendo aquí, una líder de área es la encargada de tener las llaves para que entren y continúen haciendo todas las actividades que deseen por el kosen-rufu. Me pasé un año y medio sin atención médica, mi hija Ana me cuidaba y me compraba todas mis medicinas e invocábamos juntas con la convicción que me volverían a atender en el hospital. Asistía a las reuniones que podía y me alentaba con las orientaciones de nuestro maestro Ikeda Sensei que dice: “Mientras más oscura está la noche más cerca está el amanecer”, y otra que dice: “Nam-myoho-renge-kyo es como el rugido de un león. Por lo tanto, ¿qué enfermedad puede ser un obstáculo?”
Conforme iba aumentando mi daimoku, me iba sintiendo mejor, y asistí a una conferencia en donde Greg Martín me dio la siguiente guía: “Los doctores no saben la medicina que nosotros tenemos. Lo que necesitas es decirle a tu hígado, lo siento señor hígado pero vas a trabajar por 20 años más. Visualiza tu hígado sano cada vez que cantes, saca del Internet la foto de un hígado sano, ponlo en el butsudan para que todos los días lo veas y digas: Así está mi hígado y dile, ya estás bien. Greg me preguntó ¿quieres pertenecer al club de los 100 años? Me sonreí y le contesté que sí, me dijo bienvenida al club de los 100 años. Después de seguir las guías del Presidente Ikeda, más las de Greg y sobre todo de usar la estrategia del Sutra de Loto, que es invocar Nam-myoho-renge-kyo, toda mi buena fortuna se manifestó. Al año y medio me aprobaron nuevamente como paciente del hospital, sin cobrarme los $35 mil dólares que tenía de deuda y sin necesidad de vender mi casa. Comenzando a hacerme nuevamente todos los exámenes, mi doctora al ver los resultados se quedó sorprendida y me dijo: “Señora, ¿usted que ha hecho que está muy, pero muy bien y su hígado se ha regenerado? Llamó a las enfermeras y técnicas para contarles mi caso, yo le contesté: Yo soy budista y canto Nam-myoho-renge-kyo. Llevo 2 años y medio que no me he vuelto a poner mal.Tengo buen apetito, como de todo y no me hace daño como antes. No necesité el transplante de hígado; no fue necesario tomar morfina porque nunca experimenté ni un pequeño dolor.
Con mi enfermedad he tenido la oportunidad de alentar a muchas personas que están pasando por problemas de salud, demostrándo mi prueba real. Gracias al poder de mi fe y de mi práctica prolongué mi vida 6 años y determino seguir prolongandola para cumplir con mi misión de transmitir la Ley Mística y de dar esperanza a los demás con mi vida. Muchas gracias por permitirme compartir esta experiencia con todos ustedes. Confirmando una vez más, el poder de uno mismo a través de la oración

jueves, 28 de octubre de 2010

Experiencia Vanessa Rivera

Luego del diagnostico de una enfermedad que marco mi vida y la de mi familia, hoy estoy aquí para dar prueba real del poder que está inmerso en la ley mística de Nan Miojo Rengue Kio.

A finales del año 2008 me diagnosticaron Insuficiencia Renal Crónica motivo por el cual debí someterme a un tratamiento llamado Diálisis esto causo mucha conmoción en mi familia y mucho mas a mí, sin embargo tuve que hacerlo porque de ello dependía mi bienestar.

En situaciones como esas siempre surge la pregunta: ¿Porque a mí? Y por fortuna el vivir toda esta experiencia que a mi parecer era horrible me enseño muchas lecciones, solo un año basto para comprender el valor que tiene la vida y aprendí a luchar con fe por mantenerla.

Desde el inicio del año 2009 mis dificultades siempre tenían que ver con la salud, a pesar de mi actitud tan positiva siempre se presentaban obstáculos que me tambaleaban y en reiteradas ocasiones se lo atribuía a entonar Daimoku; surgía la interrogante ¿Cómo es posible que no mejore y que cada vez mi salud se deteriore más? La respuesta era simple¸ estaba en mi vida y es una forma de disminuir el karma negativo. Al decirlo así, suena fácil de aceptarlo pero es difícil comprenderlo y mucho mas vivirlo.

Tengo el inmenso beneficio que todos en mi hogar entonan Nan Miojo rengue kio, cuando por cualquier motivo mi practica decaía tenia a mi mamá y hermanas que me alentaban a no debilitarme y a que siguiera siempre adelante; sin embargo en más de una ocasión me deje invadir por la oscuridad fundamental y pensé que no iba a superar todo esto, no obstante siempre tuve la convicción que tenia la llave para abrir todas las puertas y apenas me lo determine los cambios empezaron a surgir.
Recitar Nan Miojo rengue kio extrae una fuerza y un coraje indescriptible que te ayuda a entender el porqué de las cosas y mas allá de eso te da ayuda a encontrar el camino para superar cualquier obstáculo y encontrar la felicidad sin importar la situación que se está viviendo .

No fue fácil tener que someterme a diálisis pero la experiencia fue aleccionadora, conocí a mucha gente cuya condición era peor que la mía, yo apenas tenía meses y un aspecto físico que no denotaba que estaba enferma en cambio la mayoría de la gente que se encontraba allí tenían años esperando un donante y un desgaste físico significativo; todo ese ambiente me ayudo a comprender que nadie está exento al sufrimiento de la enfermedad y que así como yo hay muchos que tienen la fe de mejorar; Ese escenario fue propicio para alentar a la gente, ofrecerles una palabra que se convertiría en gran ayuda y con mi actitud les hacia entender que sin importar las circunstancias había que seguir adelante y sobrepasar cualquier obstáculo que se presentara.

A pesar de mi fe y las ganas que tenia de seguir adelante mi salud desmejoraba notablemente, iba con mucha frecuencia al hospital, mi tensión arterial era incontrolable producto de la falla renal, esto ocasionaba fuertes dolores de cabezas que sumado a la diálisis me hacían sentir horrible; en ocasiones pensé que ya no podía mas, por fortuna siempre recordaba o me hacían recordar Nan Miojo rengue kio y una frase muy significativa que me devolvían la esperanza: ¨”El invierno siempre se convierte en primavera”

Los meses pasaron, ya era necesario realizarme un trasplante renal; a pesar de no ser la cura para la enfermedad era la única opción que me devolvería la calidad de vida y una vez más surgía la pregunta ¿Porque a mí? Solo que en esta ocasión la respuesta la tenía más clara ya que había estado leyendo un tema llamado: Disminuir la retribución de nuestro Karma, y nuestro presente es el resultado o efecto de nuestras causas pasada…Yo debía transformar mi karma de enfermedad y la única manera de lograrlo era entonando daimoku.

En una ocasión leí una orientación de Ikeda Sensei que me alentó mucho, en ella menciona que: “Las enfermedades sirven para nutrir nuestro corazón, las personas que comprenden correctamente su afección y perseveran a lo largo de ella podrán vivir de manera mucho más profunda, potente y grandiosa”

Tenía muy claro lo que necesitaba y en base a eso iban dirigidas mis oraciones y mis acciones ya que debí someterme a una serie de pruebas para dar el primer paso para optar a un trasplante, que era estar en una lista de espera, tuve el gran beneficio que la mayoría de los exámenes los pude costear y eso aceleraba un poco más el proceso.

Sin embargo, para mi mayor fortuna y en respuesta a las oraciones que dirigía al gojonzon mi hermana Ana María se ofreció a donarme el Riñón que tanto necesitaba; ¿se podrán imaginar mi emoción?, la alegría era indescriptible, mi hermana mayor estaba realizando por mí un acto de amor invaluable producto de su misericordia, desprendiéndose de un órgano sin pensarlo dos veces para devolverme la vida, no puedo decir con palabras lo que sentí al saber que pronto el sueño de estar llena de salud seria una realidad.

Mi hermana comenzó a realizarse las pruebas para verificar si era apta para donar, cada prueba que le mandaba hacer los resultados eran favorables lo cual indicaba que había un porcentaje alto de que si estaba en condiciones de ser la donante, la verdad fue muy emocionante saber que todo había salido bien y más emocionante fue al realizarnos la prueba de compatibilidad y al tener el resultado en las manos tanto mi hermana como yo supimos que ya era un hecho el poder operarnos.

Ya todo estaba listo; nos pautaron la operación para el 4 de noviembre, pero como los obstáculos siempre aparecen se me presento una infección y no fue posible operarme en dicha fecha, y es sorprendente que nuevamente me pautaron la operación en esta ocasión para el 25 del mismo mes y otra vez tuvo que ser postergada ya que la infección no había cesado, es difícil imaginar toda esa situación; sin embargo luego comprendí que las funciones protectores se manifestaron en mi vida en ese momento, si esa infección se hubiera presentado después del trasplante las consecuencias iban hacer peores. Definitivamente nada es casualidad y el entonar daimoku hace comprender esta realidad, nunca dudé, seguí entonando junto a mi familia con la certeza de que pronto todo pasaría.

El mes de diciembre llego, y con él nuevas dificultades. En esta ocasión no era yo si no mi hermana Ana María, ella debía someterse a una operación ambulatoria pero operación al fin; nos sorprendió a todos porque fue de un momento a otro. Ella estaba en Barinas y nosotros acá en Caracas, la única forma que teníamos de apoyarla era a través de nuestro daimoku y así fue, no dejamos de recitar y comprendimos que las adversidades son parte de la vida y si ya habíamos superado tantas cosas esta no iba hacer la excepción.

Llego el año nuevo, mi hermana estaba mejor pero aun no tenía un mes de la operación que le habían realizado el mes de diciembre razón por la cual los médicos deciden postergar una vez más la operación. Yo continuaba yendo a diálisis y a pesar de todas las dificultades que se presentaron el año anterior estaba tranquila porque sabía que se iban a dar todas las condiciones para que la operación fuera un éxito, el daimoku y el gonguio fueron mi apoyo y mis oraciones estaban centradas en el bienestar tanto de mi hermana como el mío.

Una vez más nos llamaron del hospital esta vez sí era un hecho teníamos que estar el domingo 21 en el hospital para exámenes previos a la operación y el 24 de febrero seria la intervención; y así fue, ese día nos llevaron a quirófano desde las 7 de la mañana; ya casi lista para entrar a pabellón nos dicen que la operación no se va poder efectuar en ese momento mi mente se quedo en blanco y solo hoy la voz de Ana que me decía: Nan Miojo rengue kio, Nan Miojo rengue kio, Nan Miojo rengue kio y en la sala que nos dejaron esperando ambas nos pusimos a recitar. Parece increíble pero después de haber dicho que la operación no se realizaría vinieron y se llevaron a Ana maría poco después me llevaron a mí y cuando abrí los ojos ya estaba en la sala de recuperación. Wao!!! Llore de emoción al verme allí y al ver a mi hermana, todo había salido bien, esa tarde recuerdo que llovió después de tanta sequia, eso fue muy significativo.

Nos subieron a la habitación y al pasar por el pasillo vi los rostros de alegría de mis padres y demás familiares, entre la emoción y el dolor término de pasar ese día, al día siguiente me pude parar, la alegría era indescriptible, el verme alii, operada, ver a mi hermana a mi lado sentí tantas cosas y sobre todo un inmenso agradecimiento. Me continuaron realizando exámenes el resto del día y parte de la noche, para mi sorpresa me dializaron y me explicaron que era necesario para ayudar al riñón.

El día viernes 26 sucedió algo con lo que no contaba, debían intervenirme de emergencia nuevamente… En ese momento estaba tan confundida y bajo los efectos de los medicamentos, lo único que recuerdo es a mi mama diciendo: Pase lo que pase no pierdas la fe y al rato me bajaron al quirófano, sentí miedo y a la vez estaba tranquila, no pensé en nada y cuando volví abrir los ojos estaba en la sala de recuperación esta vez no era emoción lo que sentía al verme allí, en ese momento sentí desesperación al no saber que ocurrió con mi riñón, estaba muy inquieta por fortuna dejaron entrar a mi hermana Cinthia y para mi beneficio estuvo conmigo hasta que me subieron nuevamente a la habitación.

Tengo que admitir que me sentía súper adolorida muchísimo más que la primera vez que me operaron, aparte estaba descontrolada y bajo los efectos de la anestesia, de hecho fueron 6 largos días con sus noches los que dure sin dormir pero los resultados de la operación fueron óptimos, ya el riñón estaba funcionando como debía, día tras día iba mejorando y respondiendo a los tratamientos anti rechazo que me colocaban, el semblante me cambio de inmediato y por supuesto mi ánimo y mi alegría eran evidentes ya era un hecho lo que tanto había anhelado.

Dos semanas después me dieron de alta, he tenido que ir a consulta 1 vez a la semana y la evolución ha sido excelente… mi calidad de vida mejoró al 100%. Hoy a dos meses del trasplante aparte de sentirme excelente, siento un inmenso agradecimiento, soy tan afortunada de tener la familia que tengo que siempre me brindo el ánimo y el apoyo cuando más lo necesite.

Para finalizar quisiera compartir esta cita de Daisaku Ikeda:
“Es fundamental que nuestro avance se base en la entonación del daimoku tanto en época de sufrimiento como en circunstancias dichosas, así en tiempos duros encontraremos la sabiduría necesaria para transformar el veneno en remedio y en épocas de felicidad podremos avanzar con optimismo y una esperanza mayor aun”

Gracias a Vanessa Rivera por la colaboración, de este blog con su experiencia
SGIV- Caracas
.

miércoles, 6 de agosto de 2008

SOBRE CANCION - SOL DE ESPERANZA

Regina Alcover Ureta, hizo su aprarición en un programa que conducia el querido y legendario animador Kiko Ledgar, el programa se llamaba "Villa Twist" Aparecia como una jovencisima co-animadora, luego cantaria y encantaria con canciones juveniles en diferentes programas,


Luego vinieron telenovelas, las mas populares "Simplemente Maria" "El Profesor Aldao", "Me llamaban Gorrion", actualmente radica en Perú y es Jurado en un importante programa Televisivo, Es madre de nuestro querido GIANMARCO, todo un orgullo Nacional el tambien es Ganador del Grammy Latino 2005 al mejor álbum Cantautor y nombrado embajador de buena voluntad en el Perú por UNICEF.



Regina accedio a contarnos la historia de cómo se realizo esta canción, asi que procedo a contarla tal cual me la envio a mi correo. Un Agradecimiento tambien a la Sra. Otilia Chavez Responsable del sector Kosen Rufu de la zona La Perla del área Callao 1 quien gentilmente me envio la musica y la letra.


Debo agregar tambien que muchas personas de diferentes paises, me han escrito diciendome que grabaran el tema y lo cantaran en sus reuniones, de mi parte Señora Regina, un agradecimiento y Buena Fortuna, un admirador.




….Encantada de contarle la historia de esa canción.



Los responsables de mi zona, aquí en miraflores, del han primavera, (Mari Carmen Burga y Raúl Lozan) , me pidieron que cantara una canción de Laura Pausini para el aniversario de la división femenina de la Ska Gakkai. Les pregunté, porqué no hacían una canción propia, me dijeron que no tenían quien la hiciera. Yo salía de viaje en ese momento a ver a mi madre que estaba muy enferma en España. pero me comprometí que al volver, les haría la canción. Al regresar, estaba muy triste, pues había tenido que despedirme de mi madre, ya que no creo que, sea posible volver a verla, ella tiene una enfermedad difícil de sobrellevar.



Al llegar y pasar los días, Mary, me dice: Regina, en 5 días es el aniversario necesitamos la canción urgente. Fui sincera y le dije, que no se me ocurría nada en ese momento, pero que lo pondría en oración frente al Gohonzon. Así lo hice, esa noche y al día siguiente en la oración de la mañana, determiné hacer ese mismo día la canción, sin falta. durante la mañana , en la oficina donde trabajo (Empresa de mi hijo) mientras contestaba el teléfono y hacía varias cosas, pensaba en la canción y cómo llamar la atención de la gente, para empezar la letra...y empecé a escribir la letra y a grabar la música. puedo decir sin duda alguna, que fue una inspiración de fé, gracias a mi oración frente al Gohonzon, y salió en 10 minutos. letra y música a la vez...



Así que la grabé y guardé. llamé tanto a Mary como a Raúl y les dije que ya la tenía lista, que la grabaría en un estudio de una amiga, (quien colaboró de forma desinteresada) y que así , la podían presentar el día del aniversario así fue. Quedaron agradecidos y contentos.



Más tarde escribí a nuestro maestro Daisaku Ikeda, enviándole la canción con mucha emoción. se que algún día tendré la buena fortuna de recibir su respuesta.



Puedo decir que desde el día que hice esa canción, muchas cosas sucedieron para bien en mi vida, tuve muchos beneficios y la paz y la alegría se instalaron en el corazón, a pesar de tener dificultades, las cosas las veo, con otros ojos. Estoy feliz de pertenecer a la familia Soka, orgullosa de mis compañeros de fé, de los responsables y maestros.



Esa canción "es de todos los miembros ahora", es un "regalo" que ofrendé a la SGI, desde un corazón agradecido.



(es una alegría saber que desea poner la canción en el blog)



este es solo el principio de más canciones que voy a componer y escribir para cantar la alegría que trajo ésta filosofía a mi vida.



sigamos luchando día a día, desafiándonos firmemente en la fe, la practica y el estudio. luchando por el triunfo del Kosen Rufu desde el lugar donde nos encontremos.



hasta cualquier momento,


un abrazo,



REGINA

miércoles, 23 de abril de 2008

Vencí la muerte para saldar mi deuda de gratitud

Por: Miranda Suero
Hombu Oeste
Zona Norte
Republica Dominicana


A finales del año 1998, cuando contaba con unos seis meses de embarazo, mi salud se vio afectada por síntomas que parecían ser propios del mismo. Sufría de fuertes dolores de estomago y lo que parecían ser contracciones. Mi hija nació sana y no tuve complicaciones durante el parto, pero cada día los dolores eran más fuertes y frecuentes, a veces, debido a ellos hasta perdía el conocimiento.


Después de una lista interminable de diagnósticos, por fin un medico pudo dar con el problema: tenia cálculos en la vesícula biliar y debido al alto grado de inflamación debían someterme a cirugía.


Pasaron algunos días antes de obtener los resultados de las pruebas de laboratorio prequirúrgicas, porque supuestamente una de ellas no salía. Me autorizaron para que me la repitiera en otro lugar. Acudí al laboratorio de mi amiga Nulia, que es miembro, como yo, de la Soka Gakkai Internacional de la Republica Domininicana (SGI-RD). AI tercer día me Llamó para decirme que la sangre no fue suficiente por lo que bebía tomarme otra muestra. AI día siguiente me llama de nuevo y me pregunta si yo podría acompañarla a nuestro Centro Cultural (kaikan), porque no quería ir sola a cantar daimoku, a lo que acepté. Me sorprendí al ver que allí nos esperaba la Sra. Yoko Nishio y que solo invocamos cinco minutos de daimoku y me dijeron que necesitaban decirme algo muy delicado.

Doña Yoko me alentó para que fortaleciera mi fe y me regalo una copia del gosho Respuesta a Kyo'o, en que resaltaba la frase "Nam-myojo-rengue-kyo es como el rugido del león. Por lo tanto, ¿que enfermedad puede ser un obstáculo?"

Luego Nulia me dijo: "Miranda, tu prueba de VIH esta positiva". Es imposible describir lo que sentí en ese momento, frió, calor, mareos, ganas de IIorar; pero solo recuerdo que pregunte, ¿que va a pasar con mi hija? La Sra.Yoko me dijo: no te preocupes, la ciencia avanza cada día y tu tienes la gran medicina que es el Sutra del loto.


En ese momento no era capaz de pensar con claridad, pero había algo que si estaba claro y me quemaba el corazón, era la certeza de que yo no había completado mi misión en esta existencia y por ende necesitaba vivir muchos años mas.

AI IIegar a casa estaba mas serena, me senté a cantar daimoku por mas de ocho horas continuas y solo oraba a Gohonzon por sabiduría para lidiar con esta nueva situación. Leía una y otra vez aquella frase del gosho, hasta que la memorice por completo. Durante esas horas mi mente se aclaro y al levantarme ya sabia lo que iba a hacer. Tome lápiz y papel y escribí: "Voy a vivir no importa lo que pase, lo haré por mi, por mis hijos y por la Ley".

AI día siguiente me reuní con mis responsables y les comunique lo que estaba pasando y mi determinación. Me dieron todo su apoyo y nos comprometimos a vencer pasara lo que pasara.

Mi cirugía de la vesícula biliar seguía pendiente. .Fui a ver al cirujano y cuando Ie mostré los resultados prácticamente me saco de su consultorio. Con esta actitud quedaba claro que no habría cirugía. Le di las gracias, también una tarjeta con la frase Nam-myojo-rengue-kyo y Salí. En ese momento reforcé lo que ya sabia, solo había un equipo de médicos que estaban dispuestos a curarme: el poder absoluto de Gohonzon y mi gran fe. No había tiempo para lamentos o quejas, ni mucho menos para auto compadecerme y preguntarme ¿por que a mí?
Volqué todos mis deseos y frustraciones en el Gohonzon. Se acabaron las visitas al medico, investigue, hice dietas, medicina natural y sobre todo muchas horas de daimoku para que no hubiera mas obstrucciones del conducto por el que fluye la bilis y, por lo tanto, inflamación de la vesícula ni dolor. Sucedió tal como lo había deseado y visualizado, en tres meses me había recuperado y empecé a vivir con normalidad. No paraba de hacer actividades y como necesitaba dinero para subsistir comencé a hacer negocios informales y me organice económicamente. No tenia trabajo fijo y para colmo mi esposo me había abandonado. Cada día era un nuevo comienzo, hacia algo diferente, me ocupaba de crecer como ser humano, y lo he hecho sin descansar ni un solo día desde hace seis anos.

Durante ese tiempo todavía no teníamos acceso a los medicamentos antiretrovirales, vi morir a muchas personas que asistían conmigo al servicio de salud. En el 2004 todo parecía indicar que había IIegado mi momento. Perdía peso de manera alarmante, tenia mucha diarrea y cansancio, los médicos decían que había IIegado a un punto sin retorno.

Yo mantenía mi postura y cada vez reforzaba mas mi practica, esto era lo único que me mantenía en pie. Para fin de año había perdido mas de 80 libras, se me había caído el pelo, tenia laceraciones en todo el cuerpo y para colmo contraje neumonía bilateral.

Mi mama y mi hermano dejaron de visitarme porque no soportaban verme en ese estado; lo increíble era que a pesar de todos los síntomas, nunca me postre, ni siquiera un día, lo que sigue sucediendo hasta hoy. Las orientaciones, los estudios de goshos y mi daimoku me mantenían en pie, haciendo actividades ya que no podía trabajar.

Entre sueros, calmantes, antitusivos, antidiarreicos y no se cuantas cosas mas llegó el 2005. Nada había cambiado excepto mi fe, que crecía día a día de la misma manera que la angustia de las personas que me querían. Me miraba en el espejo y no me reconocía, no quedaba físicamente nada de lo que antes había sido.

AI verme así hice ante el Gohonzon el juramento mas sincero que he hecho en toda mi vida y escribí: "no importa a que nivel de deterioro llegue mi cuerpo, mi mente y corazón siempre estarán sanos, es la única forma en que puedo saldar las deudas de gratitud que tengo con mi familia, mis amigos de la SGI y mi maestro, por lo tanto, viviré y daré prueba real con mi propia vida".

Con esto en mi mente y corazón, empezaron las Juntas de Damas en junio del 2005. Fue algo como mágico, hice cinco puntos de reunión en diferentes sectores y apoye todos los puntos de mi Zona, incluyendo Villa Altagracia. No hubo nada que pudiera detenerme. Por primera vez me sentí conectada con Ikeda Sensei.

Llegamos de manera exitosa al final de las Juntas, también de mi fuerza física. AI día siguiente no pude pararme de la cama, sentía un intenso dolor que me desgarraba todo el cuerpo y fui ingresada en la clínica a causa de una esofagitis. Me hicieron varias monografías y el doctor que me atendió habrá creído que yo no escuchaba

Cuando dijo: "no hay nada que hacer, sus vísceras están destruidas, vamos a sedarla para que muera tranquila y llamen a su mama". No supe lo que paso por un tiempo, solo recuerdo que me despertó el timbre del teléfono, era Maria que llamaba para decirme que habíamos sobrepasado la meta de la Junta. Eso fue como un bálsamo para mi vida. Extrañamente me recupere un poquito, comía algo pero no podía cantar daimoku porque tenia tos y me faltaba aire, tampoco podía sentarme por mucho tiempo porque me mareaba, de modo que coloque mi altar budista (butsudan) frente a la cama y pasaba horas en oración mental y estudiando goshos y orientaciones.

Para enero del 2006 había perdido 111 libras de peso, porque la diarrea, de la que padecí por mas de dos años, no cedía. A finales de enero la Sra. Leiko Komatsu me llamó, nos reunimos y me recomendó a una magnifica Doctora con especialidad en infectologia. De inmediato me hicieron dos pruebas especiales: CD4 y carga viral. Cuando fui por los resultados apenas tenia 17 células sanas (lo normal es sobre 300) y mas de 300 mil copias del virus. La doctora solo dijo que nunca había visto a nadie en pie con semejantes hallazgos; yo Ie dije, eso es porque usted no conocía a nadie que cantara Nam-myojo-rengue-kyo. Esa misma semana entre a terapia antiretroviral y luego de tres días de estar tomando los medicamentos, por primera vez pensé que no lo resistiría, pero mi sentido de misión fue mas fuerte y logre superar el momento.

A los pocos meses empecé a recuperarme, se me quito la diarrea y ganaba peso rápidamente, volví de inmediato a hacer actividades, con una nueva actitud: la de agradecer a Gohonzon y a todos los miembros que me apoyaron. Cada día leía mi juramento y lo reforzaba, había llegado el momento de demostrarme a mi misma que iba a cumplirlo.

Todos los días amanecía con ganas de hacer algo nuevo, aprendí a atesorar cada minuto y a apreciar de verdad mi vida y la de los demás. Sabia que aun quedaban muchas personas infectadas que estaban solas y sin saber que hacer, localice a las que pude y las lleve a la unidad de atención. Seguí investigando y refiriendo personas a diferentes centros. Antes de darme cuenta me di a conocer en este medio y de repente me vi trabajando en una red de personas seropositivas. Esta actividad me enseñaba a vivir con mi condición y a enseñar a otros a hacer lo mismo. Me tomaban como ejemplo en la red y a los pocos meses estaba trabajando a nivel nacional, de manera especial en los bateyes, donde existe la mayor tasa de seroprevalencia.

Asistí a todos los entrenamientos vinculados al VIHI SIDA que me invitaron y al poco tiempo mi capacidad era sorprendente, por lo cual me dieron varias responsabilidades en la red, algo que sigo y seguiré haciendo por el resto de mi vida.

Quiero contarles un logro mas. A los pacientes que estamos en terapia nos realizan pruebas especiales cada seis meses, para saber entre otras cosas como va evolucionando el virus; en junio del 2007 fue mi primera prueba después de haber iniciado la terapia y mis CD4 habían subido de 17 a 287 células y el virus no se detecto en mi sangre. Hasta este momento sigue sin detectarse y tengo por encima de 1,100 células sanas. Había hecho una determinación: un daimoku, una cedula sana. Tal como dice Nichiren Daishonin: "Si usted recita el daimoku con profunda fe en este principio, con toda seguridad lograra la budeidad en esta existencia".

Es fácil ver nuestras limitaciones, pero difícil ver nuestro potencial interior, aun así podemos esforzarnos para tener confianza y hacer que surja nuestra naturaleza de buda.

Se que mi lucha no ha terminado, que vendrán siempre momentos tenebrosos, pero basta con que piense en mi maestro para que se abra frente a mi un camino iluminado por un potente rayo de luz.
GRACIAS A VICKY DIAZ POR ENVIARNOS TAN LINDA EXPERIENCIA DESDE REPUBLICA DOMINICANA

miércoles, 2 de abril de 2008

Luchando contra mis ilusiones



Por Paola Ciuffoletti Furunovic, Serbia


Yo no sentía hambre, no podía dormir, dejé de reír; no podía encontrarle sentido a nada de lo que hacía, en mi trabajo, en las palabras, en la vida. Mi mente estaba encadenada a una serie infinita de pensamientos negativos en los que todo perdía sus dimensiones usuales y la felicidad parecía un espejismo, completamente imposible de obtener.En los tres primeros años de universidad me había lanzado a la vida y al trabajo, y lo disfrutaba todo. ¿Era posible que la de ahora también fuera yo? Había caído enferma de algo que nunca antes había experimentado, una enfermedad de la vida que no sabía como enfrentar, conocida como depresión.Por esos tiempos estaba en contacto con una íntima amiga, llamada Daniela. Varios meses antes ella me había hablado acerca de su práctica budista, de modo que le pregunté, "¿Sigues haciendo eso? Si es así, te acompañaré a una reunión". Eso ocurrió en 2000, y fue el comienzo de un gran cambio para mí.Durante los siete años pasados, gracias a mis actividades regulares en el "gimnasio de la SGI", primero en Italia y luego en Serbia, he aprendido a ver dentro de mí y apreciar que toda persona necesita ser comprendida y respetada como un "universo" único; que cada uno de nosotros es un Buda. Sé que a través de mi práctica budista puedo abrazar a todos, incluso a las personas que están lejos, y que lo que más importa es la sinceridad de nuestro corazón y mente. Asimismo aprendí que todo en nuestra vida puede ser utilizado de una manera positiva. Todo depende de nosotros.Recientemente, la depresión volvió a tocar a mi puerta. Esta vez quedé completamente aterrada, preguntándome, "¿He vuelto a lo que era siete años atrás? ¿Qué está pasando? ¡Esto no es posible, después de todos mis sinceros esfuerzos por los demás!". Sin embargo, entonces pude comprender que los obstáculos siempre nos confrontarán en el momento en que estamos logrando un gran progreso y que nuestros puntos débiles están, naturalmente, donde somos más vulnerables. Los aspectos negativos de nuestra vida nos conducirán a la engañosa creencia de que la realidad es sólo lo que percibimos en ese instante; pequeña, detestable y carente de sentido.Esta vez me recuperé más rápidamente: Quería vencer y hacerlo ahora mismo. Me esforcé por ayudar a otros y busqué orientación y apoyo en mi fe; de pronto comprendí el significado más profundo de esto –que puedo utilizarlo para alentar a otras personas que atraviesan la misma situación. Y luego llegué a entender que, en el esquema budista de las cosas, el estado de Budeidad también existe dentro del estado de infierno, al mismo tiempo. Lo importante es poder recordar esto en el momento crucial y no claudicar.Ahora, cuando estoy sufriendo, lo primero que hago es buscar a mis amigos budistas, de modo que podamos practicar juntos. Para alguien como yo, a la que se le hace muy difícil decir lo que siente, este ha sido un cambio extraordinario. Siempre sentí que buscar ayuda en los demás era equivalente a una capitulación, y que admitir que me estaba sintiendo mal era una derrota. Poder compartir tanto mis alegrías como mis sufrimientos con otras personas es hoy una gran victoria.Siento una profunda gratitud por todos aquellos que me han alentado, y quisiera ofrecer un fresco aliento de esperanza a quienes se han rendido, como lo había hecho yo antes. Estoy decidida a construir una familia armoniosa y experimentar la felicidad en cualquier circunstancia. Me siento afortunada por vivir en este maravilloso país de Serbia junto con mi esposo e hijo y ser, aquí, parte del pequeño grupo de miembros de la SGI.[Adaptado de un
artículo publicado en la edición de octubre de 2007 de SGI Quarterly]

martes, 25 de septiembre de 2007

Experiencia de Kimayra Almonte

Conocí el budismo en republica dominicana cuando tenia 7 años por una vecina que invocaba Nam Myoho Rengue Kyo, ella me invito a sus reuniones a las que fui 4 o 5 veces.
lo que me quedo grabado de esas reuniones era que cada vez que me sintiera mal invocara Nam Myoho Rengue Kyo. y mi primera prueba real fue cuando no me pegaron, porque a diario recibía una golpiza.
a los 16 años me vine a estados unidos a vivir con una tía, cambie de país, pero no de situación, ya que los abusos verbales y físicos eran constantes.
Salí de la casa de mi tia porque ella así lo quiso, viví en la calle, dormí en el carro y una amiga me prestaba su baño para el aseo, vivi con ella durante 7 meses, volví con mi tia, pero fue peor.
para entonces ya trabajaba y con la ayuda de mis amigos pude rentar un estudio.
Viví sola durante un año y lo que creí que no iba a poder llevar a cabo fue la mejor decisión que había tomado en mi vida, aprendí a tomar las riendas de mi propia vida.
en mi trabajo conocí a un hombre 25 años mayor que yo, para mi era el hombre ideal con que toda mujer sueña. me case con el, viajamos juntos, compramos una casa bella, carro del año, que mas podía desear.
nuestro primer año de casados fue hermoso.
A través de nuestro negocio conocemos al hijo de Marisela, con el que entablamos una amistad.
un DIA el nos invito a cenar a su casa , lo primero que vi al entrar era el butsudan, no podía creer, con tantos años que habían pasado, me lo volvía a encontrar. Marisela me invito a sus reuniones, participe poco, en esos momentos sentía que no lo necesitaba, tenia todo.
Pero poco a poco las cosas fueron cambiando, a raíz de un accidente mi esposo queda lesionado, su trabajo fue afectado, comenzaron a surgir los problemas económicos, se me volvía a repetir la situación, nuevamente era maltratada verbalmente. todo se fue viniendo abajo, mi esposo cayó preso por una situación ajena. tenia que conseguir 10.000 dolares para su fianza, que luego se redujo a 5.000 dolares.
yo no tenia el dinero, no sabia que hacer, lo primero que se vino a mi mente fue Marisela, la busque y le conté lo que me estaba pasando, ella lo único que me dijo fue canta, canta y canta, me costaba entender, como cantando iba yo a conseguir 5.000 dólares. lo que necesitaba era dinero, pero igual cante nmrk, llorando, con mi vida segui cantando. los días pasaban y fui a pedir dinero a todos, familiares, amigos, extraños, así conseguí la mitad, la fecha límite se acercaba y aun me faltaba dinero. , Marisela me dice que siga invocando que el resto del dinero aparecería sin falta, y así continué, luego de estar cantando por 45 minutos, Marisela me dice que la acompañe a una tienda, yo no entendía su tranquilidad, la acompañe y al regresarnos dicen que habían llamado ofreciendo el dinero que faltaba, yo no lo podía creer, lloraba, gritaba, no entendía que pasaba pero era cierto.
mi esposo salio de la cárcel, tratamos de retomar la vida normalmente.
decidí recibir gohonzon en enero del 2006, mi vida se revoluciono, el abuso volvió a mi vida de tal manera que perdí casa, carro, amigos y a mi marido también, pero la única fortuna que tenia era el gohonzon.
estaba preparada para hacerme cargo de mi vida porque no estaba sola, tenía Nam Myoho Rengue Kyo. deje mi casa con lo puesto y me fui a vivir con Marisela por un tiempo, busque trabajo, sentía que estaba peor que cuando llegue de rep. Dominicana. pero la fe en el gohonzon, el aliento de los miembros y las guías que recibí me fortalecieron, así seguí adelante. como no tena carro me conseguí una bicicleta por poco tiempo ya que mi padrastro se ofreció como garante para comprar un carro del año.
en enero del 2007 fui a la reunión del gongyo de año nuevo, en esa reunión un líder que hablo acerca cuantas personas que estaban allí , Vivian en la misma casa con gente a la cual no le habla, que cuantos de allí tienen problema con la familia. Parecía que me hablaba a mi, hacia 3 años que no me hablaba con mi familia, ni bien termino la reunión me llamo mi tía invitándome a su casa, yo no sabia que hacer, pues aun recordaba el infierno que había vivido con ellos, el coraje que necesite fueron las palabras que escuche en esa reunión, tenia miedo, igual fui allí con una sonrisa bien amplia y sintiéndome muy fuerte. Allí estaban todos, fue un reencuentro muy emotivo, lleno de amor, alegría y salud. Celebramos que no volvimos a reunir. se fue creando una relación armoniosa, enterramos el pasado y comenzamos nuevas vidas.
en febrero del 2007 falleció mi esposo, a causa de un accidente que sufrió en el baño. estábamos separados, pero seguía siendo su esposa legalmente, así que una vez mas volví a hacerme cargo de el, de su fallecimiento, llame a su familia para organizar el velatorio, solo llego un hermano, después de esperar casi 10hs, que me dijo que firme para que le entreguen a su hermano y me vaya a mi casa.. no lo hice, porque siempre lo acompañé, ahora no lo iba a dejar. su hermano me dijo que entonces me hiciera cargo del gasto del velatorio, no me querían entregar su cuerpo porque decían que no era su esposa, tuve que traer los documentos para que el forense comprobara la verdad.
los obstáculos me perseguían, necesitaba 1.700 dólares y no los tenia, llame a los miembros solicitando su apoyo para invocar , ellos me tranquilizaron, me dijeron que no dudara que lo iba a conseguir. Nunca pare de invocar, a las 12 de la noche ya había reunido el dinero que necesitaba, todo el mismo día. Al otro día que lo velamos, de su familia el único que se acerco fue su hermano a agradecerme lo que había hecho. El único apoyo que tuve fue de mi familia y de los miembros. Mi esposo y yo habíamos hablado acerca de la muerte y me había dicho que cuando fallecieran su deseo era que lo cremaran, recordé ese momento cuando mi suegra me entrega una nota de el diciendo que con sus cenizas hiciera lo que quisiera, luego de invocar por mas de 3hs con las cenizas de mi esposo en mi altar decidí arrojarlas al mar ya que el era de signo piscis.
Me fui reintegrando poco a poco a mi vida normal, la escuela, el trabajo, las actividades.
Hacia el final de mayo había programado mis primeras vacaciones a santo domingo, luego de 5 años de no ir, tenia el pasaje comprado tres meses antes. En mi trabajo recibo la noticia que al final de mes ya no debería ir más. Llore mucho, no por la noticia sino porque ya no iba a ver mas a la niña que cuidaba que había sido lo mejor que me paso en todo ese tiempo.
fui a santo domingo, decidí que me preocuparía por buscar trabajo cuando volviera de mis vacaciones, disfrute con mi familia y fui a visitar a aquella vecina que me transmitió Nam Myoho Rengue Kyo cuando tenia 7 años, allí me dijeron que estaba en nueva york, que estaba cumpliendo con uno de los objetivos que siempre había orado, el de viajar, la llame cuando volvía a Miami, le conté mi vida y me dijo que en septiembre del 2006, participaría en la conferencia latina, le dije que sin falta la vería allí, 12 años sin verla y la reconocí enseguida, cuando termino la conferencia fui y la abrace y las dos lloramos de emoción. Pude estar a solas con ella, llevarla a mi casa y mostrarle mi gohonzon, seguimos en contacto a través de llamarnos..
Continué hacia adelante con mi vida cuando volví de santo domingo, no solo debía buscar trabajo, sino que también tenia que buscar un lugar donde vivir, porque tenia que entregar el departamento. Determine buscar un trabajo donde ganara más dinero que el anterior y que seria cerca de donde viviera, no solo invocaba todo lo que podía, también hacia muchas actividades. Primero conseguí el trabajo, después el apartamento cerca, cumplía con todo lo que había determinado al gohonzon, bueno, bonito y barato. Ahora vivo a 5 minutos de mi trabajo, me zonifique organizativamente, estoy rodeada de miembros, participo en casi todas las actividades, me han dado la bienvenida y poco a poco estoy conociendo a los miembros de mi nueva área. Me siento muy feliz!!
Hoy por hoy soy una persona que se valora, que sabe que puede, que no esta sola, que pase lo que pase nunca abandonara la fe porque tengo el gohonzon conmigo.
Quiero agradecer profundamente a todos los miembros por su incondicional apoyo, muy en especial a Marisela porque ella me enseñó la postura para enfrentar los obstáculos,
a Daisaku Ikeda, mi maestro .
Mi compromiso de ahora en adelante es estudiar más el budismo para crecer como valor humano en la sociedad y en la organización.

Kimayra Almonte
Suncoast Area
North Miami Beach chapter
skylake district
seeds of joy group.

jueves, 23 de agosto de 2007

Dar batalla, pero por la felicidad

Daniel Juan estuvo en la Guerra de Malvinas como marino. Allí vio morir a compañeros. Hoy, veintiún años después de aquellos duros momentos que vivió nuestro país, siente que, a través de la práctica budista, cada día es una batalla, pero por la feli

A los quince años, entré a estudiar en la tristemente famosa Escuela de Mecánica de la Armada. Estaba cansado del secundario; quería cambiar... necesitaba “aires distintos” y sentí que la Marina era una salida. Muchos me decían que no iba a aguantar; quizás fueron esos mismos temores los que me impulsaron a soportar, sobre todo, los primeros meses, que fueron los más duros. Cuando terminé mi instrucción como mecánico, me asignaron al buque de desembarque “Cabo San Antonio”. Y fue con esa nave que, el 2 de abril de 1982, desembarcó en las Islas Malvinas, como parte de la avanzada de las fuerzas argentinas. Daniel recuerda los momentos previos como si hubieran ocurrido ayer. Cuando llegamos al puerto y vimos que cargaban el barco con gran cantidad de combustible y armamento, nos pareció muy extraño. El 28 de marzo, salimos a navegar y el 31 a la noche, el comando del barco nos avisó por los parlantes qué era lo que íbamos a hacer. El día de la toma de las islas, de nuestro barco salieron los tanques y lanchas que harían el primer desembarco argentino en Malvinas. En ese momento, no sentíamos nada en particular; pero empezamos a tomar conciencia del peligro que corríamos cuando el jefe de la sala de máquinas nos explicó qué debíamos hacer (que era bastante poco) si un torpedo impactaba en nuestro barco. Daniel y sus compañeros del “Cabo San Antonio” estuvieron solo tres días en Malvinas. Luego, hicieron algunos viajes entre diferentes puertos del sur argentino, llevando armamentos y provisiones. Cuando el crucero “General Belgrano” fue hundido en el Canal de Beagle, ellos estaban muy cerca de allí, en Río Grande. Lamentablemente, como no teníamos el respaldo de ningún otro buque, no pudimos ayudar a los sobrevivientes. Poco después, mientras nos dirigíamos a Puerto Deseado, nos llegó el aviso de que otro barco había sido atacado. Como ese barco había quedado sin timón, lo ayudamos a llegar a puerto. Allí murieron seis marinos, y los que sobrevivieron estaban muy afectados. Uno que había sido compañero mío en la Escuela de Mecánica, un pibe bárbaro, repetía siempre lo mismo: “Yo estaba parado acá, vino la bomba y me mandó contra la otra pared”. Me lo dijo como cinco veces en la misma conversación. Lo que había comenzado como una aventura (Daniel recuerda que, en un principio, pensaban: “¿Cómo van a venir hasta acá los ingleses?”), se tornó en algo cada vez más dramático. También en el crucero “General Belgrano” tenía compañeros que murieron en esas frías aguas. Sentía un vacío terrible, porque me daba cuenta de que si nos atacaban, era muy difícil escapar de la sala de máquinas, ahí en el fondo del barco. Todos éramos muy jóvenes; nos dábamos coraje unos a otros... Cuando finalizó la guerra, sentí por un lado el alivio de que había terminado, pero también, me sentí muy mal por haber perdido. Los soldados sabían que eso significaba volver a sus casas, donde los esperaban sus familias, que vivían muy angustiadas, sin muchas noticias de los que estaban en el frente. Luego de que desembarcamos en Malvinas, me dieron una licencia; así que, a los pocos días, pude estar con mi familia. Cuando llegué a mi casa, me dijeron: “¿Qué hacés acá? Si vos estabas allá” y me mostraban la foto de una revista donde yo aparecía sobre la cubierta del “Cabo San Antonio”. Mis padres estaban angustiados con las noticias que escuchaban. Mi mamá sentía lo mismo que cualquier otra madre. Luego de la guerra, seguí un año más en la Marina, porque tenía un contrato; pero luego no lo quise renovar. Me costó muchísimo volver a integrarme en la “vida civil”. Fue en esa época que Daniel conoció el Budismo y la Soka Gakkai, gracias a una vecina. A través de la práctica y de las reuniones, empezó a darse cuenta de que todo cambio surgía a partir de uno mismo. Lo que me atrajo de la organización fueron sus ideales. En las reuniones de jóvenes, éramos todos “chicos comunes”, pero teníamos objetivos y, cuando nos juntábamos, lo lográbamos. Buscábamos alentar a otras personas, mediante actividades como los festivales o las convenciones. Todo ese movimiento me hizo cambiar un montón. Yo me la pasaba discutiendo con mi vieja; era como una descarga. A veces, luego de pelearnos, no le hablaba por dos días. Justamente esas peleas, que en ocasiones terminaban con insultos, empezaron a suavizarse. Fue una transformación muy grande, que valoré muchísimo. Daniel comenzó a darse cuenta de lo fuerte e importante que era para él la relación que mantenía con su madre. Apreció cómo ella lo esperaba cada noche hasta que terminó el secundario y cómo cada mañana lo despertaba para que fuera a trabajar. Después de recibirme de técnico mecánico, fui a trabajar al ferrocarril. Ya me había casado, pero algo había cambiado: las reuniones se tornaron aburridas, y yo tampoco encontraba motivación para hacer la práctica budista. Hasta que, en el 96, me quedé sin trabajo. Pero, aunque sabía que con la práctica iba a poder revertir esa situación, por “orgullo” (por no reconocer que lo necesitaba), no lo hacía. Finalmente me senté a orar y conseguí un nuevo trabajo. El tema era que, una vez que conseguía trabajo, dejaba de practicar... y una vez más, me quedaba sin empleo. Finalmente, puse las cosas en la balanza: cómo me iba cuando practicaba y cómo, cuando no lo hacía. Entonces, me hice esta pregunta: “¿Por qué voy a dejar de practicar otra vez?”. En esos momentos, ocurrió un hecho curioso: una responsable de la zona lo llamó por teléfono y le preguntó: “¿Por qué estás practicando?”. Daniel le respondió que lo hacía por la felicidad de su familia, por su trabajo. Y ella le respondió: “Tus hijos y tu esposa te tienen a vos, pero hay otros que también necesitan tu aliento”. Así que empecé a buscar a esas personas, que necesitaban que les hablara del Budismo. A medida que lo hacía, también mi situación laboral mejoraba: concreté un buen trabajo y luego, otro mejor, en una planta de alimentos muy importante. En 2000, viajé al Japón para una capacitación de la SGI. Pero cuando llegué, me dije: “¿Qué hago acá?”. Recién cuando fuimos a las reuniones de intercambio con los miembros locales me di cuenta de por qué estaba ahí. Me impresionó el gran corazón que ponían al recibirnos; era como si recibieran al presidente Ikeda... Ellos veían en nosotros el corazón de nuestro maestro. Al volver a Buenos Aires, Daniel se encontró que, por el cierre de la planta, muchos de sus compañeros se habían quedado sin trabajo, pero que a él lo trasladarían a otro establecimiento, con un sueldo mayor y mejores horarios. Hoy, siento que la felicidad de mi familia depende de que yo siga firme en la fe y continúe alentando a otras personas. Y eso es lo que voy a hacer.

Experiencia desde Mexico


Liliana Gutiérrez Hernández vive en la ciudad de Guadalajara, México, y hace dos años que practica el Budismo de Nichiren Daishonin, que conoció mientras “chateaba” con un argentino., nos cuenta acerca de su experiencia

Liliana es una chica común, que decidió darle un giro a su vida, porque sentía una constante tristeza interior; tal vez lo más sorprendente de su historia es que encontró lo que buscaba “chateando” en Internet con un joven argentino llamado Néstor, miembro de la SGIAR, al que conoció personalmente recién dos años después. Lo primero que me atrajo de la filosofía budista fue el aspecto intelectual, porque siempre me gustó saber e investigar mucho. Pero, con el tiempo, descubrí que, a través de la práctica del Budismo, podía plantearme metas que me permitieran crecer como ser humano y también, ayudar a otras personas. En 1999 estaba atravesando un momento bastante especial: me sentía triste y me deprimía muy a menudo. Recuerdo que, en esos días, la práctica, las guías del presidente Ikeda y las cartas que Néstor me enviaba me ayudaron a mejorar mi estado de ánimo y a sentir más confianza en mí misma. Si bien ahora las cosas se tornan difíciles muchas veces, sé que tengo la herramienta del daimoku, y no importa cuántas veces me caiga, sino cuántas veces me levante para enfrentar los embates de la vida. Por supuesto, en mi familia todo eso fue una revolución: mi madre fue la que más se opuso; pero, al notar mis cambios, comenzó a tener una visión diferente hacia el Budismo. Mis familiares estaban más interesados en saber qué era lo que estaba haciendo, de qué se trataba esta filosofía. Sin duda, el cambio más visible en mi ambiente fue haber logrado la armonía familiar, que tanta falta nos hacía. Después, llegó un momento en que quise conocer sobre la organización en México, así que, al “chatear” con Néstor, le comenté mi inquietud. Él me consiguió la dirección de e-mail de la responsable del distrito en el que actualmente estoy participando. Así fue como tomé contacto con las personas con las que hoy comparto la lucha por la paz mundial. Finalmente, Liliana ingresó como miembro en la SGI de México, aún antes de conocer personalmente a quien le había transmitido el Budismo, pero habiendo experimentado muchos cambios positivos en su vida. Acerca de las actividades de la Soka Gakkai en su país, nos cuenta: En este momento, estoy participando en un grupo de capacitación llamado “Lirio” y apoyo además la actividad de estudio de las cartas del buda Nichiren Daishonin, lo cual implica una gran responsabilidad y una oportunidad para crecer como ser humano y aprender cosas, para revertir, de manera positiva, las diferentes circunstancias de todos los días. Durante una reunión, escuché un pasaje del libro El nuevo humanismo, en el que Daisaku Ikeda cita una escritura budista que dice: “Eres tu propio maestro. ¿Quién podría serlo sino tú? Cuando hayas podido controlar tu propio yo, habrás encontrado un maestro de rarísimo valor”. Eso me hizo comprender que la verdadera transformación se produce a partir de la fe y de la práctica cotidiana. En México, a veces es difícil compartir el Budismo con los amigos, ya que es un país predominantemente católico. Por eso, las personas muchas veces sienten recelo de escuchar acerca de otra religión. La idea del pecado y el castigo está muy arraigada en la cultura mexicana. Pero, igual, me esfuerzo por dialogar desde la perspectiva de amplitud y tolerancia que expone nuestra filosofía. A pocas horas de su regreso, y luego de haber compartido estos momentos de su vida con nosotros, Liliana hace un balance de lo que significó su viaje a la Argentina. Siempre quise venir a este país, porque me atraían sus lugares, su cultura y costumbres. Y en realidad, el motivo más importante era que quería encontrarme con la persona que me transmitió la Ley, para agradecerle todo el apoyo y el aliento que me brindó, a cada instante, desde miles de kilómetros. Realmente es maravilloso que, a pesar de estar tan lejos, existan personas que se preocupen por los demás. El encuentro con Néstor fue muy emocionante y mucho más lo fue cuando nos sentamos a invocar por primera vez Nam-myoho-renge-kyo juntos; en ese instante, me di cuenta de que las distancias no existen. Lo que existe es el corazón y la actitud de querer ayudar al otro para que pueda ser feliz y concrete todos sus sueños.